MADRID (apro).- Juan Ramón de la Fuente, exrector de la UNAM, señaló que de cara a las elecciones del próximo 1 de julio en México, le preocupan “algunas voces que parecen tenerle miedo a la democracia. Yo le tengo miedo a los golpes de Estado, a las juntas militares, a las Estados totalitarios, pero no a la democracia, que es nuestra mejor opción ante un México que está dolido por la violencia, que vive deprimido y angustiado por la violencia e irritado por la corrupción”.

Añadió: “México vive una epidemia de violencia colectiva, es un problema real de una magnitud muy considerable, y esto no es un enunciado retórico”.

El hecho de que haya “tanta violencia relacionada al proceso electoral es una expresión de esa epidemia de violencia. Por ello se requieren medidas efectivas”, expresó De la Fuente en una entrevista con la agencia Apro, previo a la presentación de su libro “La sociedad dolida. El malestar ciudadano”, realizada en la Casa de América de Madrid.

“El riesgo que yo veo es que esa violencia sea un gran obstáculo para permitir que se cumpla el mandato popular. Hablando con claridad, creo que ese riesgo de violencia es real y sería un gravísimo problema subestimarlo”.

Esto, abundó, es una “responsabilidad del gobierno”, porque “si la principal tarea del Estado es darnos seguridad y no encontramos una comprensión a nuestros planteamientos, yo pienso que la empatía y el diálogo (estado-sociedad) se rompió.

“Lo que tenemos es una dislocación de la clase política y la sociedad que no encuentra resonancia en sus síntomas, en sus dolencias”.

El especialista en psiquiatría y político mexicano explicó que en su libro –como ya lo expresó en entrevista con Proceso, en febrero pasado– la pregunta que se hizo fue: qué subyace en el malestar que protagonizamos los mexicanos. Y decidió ver a México como un organismo enfermo, con signos, con síntomas, para ahondar en las causas, “y por ello me fui al terreno psicosocial”.

El resultado es que, como cualquier enfermo, “la violencia y la inseguridad nos generan angustia, depresión, incrementa las tasas de adicción y eso nos genera una suerte de resentimiento, es decir, un efecto anímico en la sociedad”.

El problema, explicó, es que la clase política en México no lo ha logrado percibir. “Entonces, escuchamos una y otra vez estos comentarios del gobierno, en el sentido de que no valoramos los grandes avances que ha habido, que vemos las cosas al revés. Y yo le contesto a esta propaganda oficial: ¿por qué no mejor tratan de entender cuáles son las razones y las causas que subyacen al malestar?”.

De la Fuente aseguró que la corrupción es una de las dos o tres causas que mayor malestar social provocan. Y también la violencia y la ansiedad.

En relación con la preocupante escalada de violencia contra figuras de la política en este proceso electoral, explicó que se debe entender no como un tema de “violencia política” per se, sino que se produce en un “país que vive una epidemia de violencia desde hace tiempo; entonces, verlo así no resulta tan sorprendente, resulta detestable, evidentemente, pero encuentras que es una tendencia de violencia que subyace, porque no son sólo episodios de violencia política, son episodios violentos en el proceso político, en un país que vive una epidemia desde hace años”.

El efecto, advirtió, es un preocupante incremento en la tasa de depresión, de suicidios, un incremento en el consumo de alcohol y drogas. Se han disparado en muy poco tiempo, sobre todo en los últimos dos años, y sobre todo en los jóvenes hay una cierta decepción, “por eso anticipo que van a ir a votar de manera masiva”.

“Porque ese malestar social no se ha quedado como tradicionalmente en la victimización y en el lamento, como tiene que ser la sociedad mexicana para incidir en su propio futuro, y eso lo encuentro terapéutico. Creo que en México amplios márgenes de la sociedad –y sigo en el terreno más emocional y psicosocial que político– se están dando cuenta que en la medida en que puedan incidir en su futuro, eso les resulta más terapéutico. Por eso yo creo que el voto del 1 de julio va a ser terapéutico, ese salir a decir: ‘yo estoy expresando mi punto de vista’, sobre lo que tenemos que hacer como sociedad, es defender el voto, ejercerlo con libertad y exigir que se respete”.

Según el exrector de la Universidad Nacional Autónoma de México, el 2 de julio, tras conocerse los resultados de la elección, “debemos entender que tenemos un enfermo, no creo que esté en estado terminal, pero sí es un enfermo que requiere una serie de intervenciones con relativa urgencia. Será un proceso complicado, que es el de la reconstitución del tejido social, el tejido dañado, hacer una conciliación que va a tomar tiempo”.

Finalmente, consideró que el diálogo será el principal antídoto para reconstituir el tejido social, un diálogo que sea intersectorial, entre políticos, empresarios, académicos y otros.

Con todo ello, explicó, “yo no veo riesgo de un colapso ni de un estallido social. Creo que nos agrava las cosas la hostilidad del vecino del norte. Pero el diálogo y la democracia es el mejor instrumento terapéutico para México, puede ser un bálsamo”.

Por c0rc3ll

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