Reporte económico

Por David Márquez Ayala

Bajo este tema central se realizó el 20 de mayo el segundo debate de los candidatos a la Presidencia de la República, aunque tanto las preguntas como las respuestas se enfocaron básicamente a la relación México-Estados Unidos.

Así, temas como el TLCAN, la migración, Trump, la seguridad, el narcotráfico, o las diferencias salariales de Norteamérica recibieron mucha retórica y pocas propuestas concretas, algunas de ellas importantes.

Retomando estas últimas, y sin intentar una reseña, en este Reporte trataremos de enfocar la temática del debate adicionando las posiciones que hemos abordado ya en estas páginas.

México en el mundo

De hecho la debacle económica, social, institucional, ética, política, de inseguridad y criminalidad que padecemos hoy todos los mexicanos (mujeres, jóvenes y comunidades vulnerables con mayor énfasis) tiene su origen en la enorme estupidez y/o entreguismo con que México fue insertado en el modelo globalizador desde hace tres décadas.

La rendición/entrega incondicional y absoluta del país a las reglas de un mercado monopolista guiado por el capital transnacional, sus intereses de dominación global y acumulación de poder y ganancias a cualquier costo, y respaldado políticamente por las potencias (en nuestro caso Estados Unidos), marca el momento en que México perdió la brújula de la historia y de la realidad, de la nacionalidad y la dignidad, y del desarrollo con progreso social.

Hoy estamos hasta el cuello de compromisos internacionales adquiridos en compulsiva firma de tratados de libre comercio, libre flujo de capitales e inversiones, desregulación financiera, permisividad fiscal, y otros grilletes impuestos al país, que se complementan con acciones de erosión del estado, privatización de lo público, desnacionalización productiva y de recursos naturales, una industrialización subordinada a la maquila, y una diplomacia de vergüenza.

Es por ello que el primer y enorme reto del próximo gobierno será iniciar un delicado proceso de reconstrucción interna y de relaciones internacionales distintas a fin de que, sin rompimientos o confrontaciones innecesarias, México retome su capacidad de crear y aplicar políticas económicas que permitan su reintegración económica y social, fortalecimiento, expansión de potencialidades y desarrollo integral.

México, 1 país 3 economías

Creemos que un camino para ello sería la adopción de una estrategia económica nacional con políticas, enfoques y reglas diferenciadas para los tres segmentos económicos existentes, con la mira de integrarlos consistentemente. Ello implica: 1) Definir un espacio al México globalizado, pero sin que éste inhiba el desarrollo de los sectores internos; 2) Establecer las condiciones óptimas de viabilidad para la multiplicac ión y consolidación de empresas nacionales pequeñas, medianas e incluso grandes enfocadas al mercado interno; y 3) Impulsar decididamente al México rezagado, con énfasis en el rural, no con asistencialismos interesados y degradantes, sino con inversión y estructuras para una producción ordenada y comercialización con mercado seguro y precios remunerativos.

El objetivo es encausar todo el potencial productivo del país para una integración social acelerada con pleno empleo y remuneraciones dignas.

Política económica exterior

El comercio exterior sano y duradero no se da por tratados, sino por la capacidad productiva y la disponibilidad de productos y servicios competitivos. El libre comercio absoluto tiene efectos negativos que con frecuencia superan a los positivos, máxime si lo comercial oculta compromisos inadmisibles en materia de inversiones directas monopolistas (que inhiben / compran la industria local), inversiones especulativo – depredadoras, flujos descontrolados de capitales, y vulnerabilidad cambiaria.

Es por ello que:

1) Si Trump quiere modificar el TLCAN a su favor no debemos aceptarlo. Mejor será apegarnos a la OMC y en su caso negociar un nuevo tratado exclusivamente comercial no invasivo ni obstaculizante del desarrollo, al igual que otros tratados.

2) La diversificación de mercados y el incremento del comercio justo con base en equilibrios razonables, siendo la única vía de prosperidad mundial a largo plazo, ha sido un discurso retórico durante décadas, que debemos poner en práctica.

3) Nuestra integración económica no es con el norte – donde ha probado ser asimétrica, repudiada y antinatura – sino con América Latina en primer lugar y el mundo emergente del futuro.

4) Especial aplicación diplomática será necesaria para construir nueva redes de integración con el Sur y para reconstruir el andamiaje institucional internacional, hoy severamente maltrecho e inutilizado, para que sean los intereses y representatividad de las naciones los que rijan un mundo de interacción ordenada, reglas justas, cooperación efectiva, solución pacífica de controversias, respeto a las nacionalidades y diferencias y, en especial, control de las hoy desatadas fuerzas corporativas globales. El mundo debe pasar de la globalización salvaje a la mundialización internacional civilizada.

Seguridad y narcotráfico

La ilegalización de las drogas ni protege a los consumidores potenciales ni disminuye el consumo, pero sí ha creado la mayor base económica imaginable para el crimen organizado que crece, se diversifica, fortalece y corrompe a niveles nunca vistos.

México es en esta materia el país más entrampado del mundo. Ninguna reconstrucción nacional prosperará si no logramos una pacificación y desarticulación de esta increíble avalancha de violencia, inseguridad y criminalidad que como macabra metástasis esta corroyendo a la Nación.

Es impostergable diferenciar al narcotráfico – que es el pilar económico y financiero del poderío criminal y origen principal de la violencia en la guerra por el control de plazas y territorios – de la criminalidad inexcusable que secuestra, trafica con personas y órganos, desaparece, extorsiona, roba, asalta, desplaza pueblos enteros y comete mil delitos del orden común.

El narcotráfico es neutralizable si tenemos la decisión – negociada idealmente con Estados Unidos y otras naciones pero si no como decisión soberana – de pasar del actual mercado negro a uno legal y controlado como el de las drogas farmacéuticas. Con este simple pero fundamental cambio de enfoque la guerra de las plazas deja de tener razón de ser; se abate la corrupción que ya corroe gobiernos, instituciones y empresas; se neutraliza la compra de armas; y se asimila gran parte de los flujos financieros hoy ilegales.

Según Washington el amurallar y militarizar la frontera es para evitar que crucen los animales del sur y las drogas (en creciente legalización en EU) y sobre las que México no hace nada (salvo desangrarse y poner 90 asesinados por día). Es hora de tomarles la palabra.

Educación e información veraz a infantes y jóvenes debe ser el antídoto al consumo de drogas pero aun cuando éste no disminuya, la población no debe pagar el costo de sus adicciones ni convalidar una política punitiva que sólo nos lleva a una violencia y desintegración social inaceptable.

Todos los recursos que hoy se desperdician literalmente en una guerra insensata contra el narcotráfico más otros (ej. impuestos) podrían reforzar, eso sí, el combate a la criminalidad de impacto social directo.

La migración

Trump ha llevado a niveles aberrantes sus fobias antiinmigrantes, y hay que combatir sus políticas con todo recurso legal, diplomático y político disponible, así como respaldar al máximo a las organizaciones de migrantes, pero no por ello olvidar que la emigración por necesidad o supervivencia de millones de personas es una responsabilidad y una vergüenza para nosotros que hemos permitido o aceptado un modelo económico desplazante de empleos y personas.

El muro, la militarización, los dreamers, las persecuciones y expulsiones de connacionales por el gobierno estadunidense nos obligan más que nunca a un viraje de política económica y social basado en la generación masiva de empleos, que incluyan acuerdos internos con las empresas para utilizar en lo posible tecnologías intensivas en trabajo humano, incluyendo revertir la automatización desbordada de servicios y procesos.

En paralelo es inaplazable elevar prudente pero consistentemente los salarios en las ciudades, los precios en el campo y el nivel de vida de toda la población. Los subsidios y transferencias deben ser selectivos para grupos necesitados, pero no sustituto del empleo y trabajo digno y remunerativo.

Avanzar hacia el desarrollo significará escalar las remuneraciones al trabajo del 32% actual del PIB a un mínimo del 50% como en los países socialmente avanzados.

La pregunta sin respuesta

¿Economía abierta o proteccionismo? fue una pregunta evadida. En nuestra opinión la respuesta no está en ninguno de esos polos, sino en tener una economía tan abierta como sea posible (por ej. para el México globalizado) pero aplicando al mismo tiempo restricciones y salvaguardas para permitir, sin competencias ruinosas, el despegue y consolidación del sector agropecuario, y de las industrias y empresas de servicios nacionales que hoy se ven arrasadas por los grandes corporativos y las importaciones desmedidas.

Directa o veladamente todos los países avanzados del mundo son proteccionistas y lo hacen vía normas, reglamentos, cupos, subsidios y otras medidas. Ninguna nación (sólo México) se permite sacrificar grupos y sectores de su economía en aras de un comercio abierto.

Evidentemente ni el PRI ni el PAN y sus adláteres van a cambiar nada sustantivo del modelo actual. Sus posiciones de tres décadas como gobiernos y sus votos en el Congreso no dejan duda respecto a su fe y compromiso neoliberal, ni sobre la continuación de la fatídica ruta que han impuesto a México.

Estas reflexiones sólo tienen un destinatario: Juntos haremos historia, el único actor en el escenario capaz de iniciar un saneamiento y una regeneración de la maltrecha economía y la enrarecida atmósfera nacional.

UNIDAD TÉCNICA DE ECONOMÍA SA de CV • ciudad de México • Teléfono / Fax: 5135 6765 • unite@i.com.mx

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