La devaluación del peso en torno a 50 por ciento y una inflación de 6.37 por ciento (octubre) se adelantó al aumento del salario mínimo. La comisión nacional que los fija –controlada por líderes obreros charros y representantes empresariales– acordó ayer un incremento que moverá al salario actual de 80.04 a 88.36 pesos. Es decir, aumentará 8.32 pesos. Es la mitad de lo que cuesta un kilo de tortillas. Peña Nieto considera que es un histórico logro, dice que la recuperación adquisitiva en términos reales alcanzó ya el 21 por ciento y 45 por ciento en términos nominales que no había ocurrido en 30 años. Las familias mexicanas saben que no es así. El aumento es sólo mental, sicológico, en la línea de Kalimán. No alcanza ni siquiera para comprar un kilo de tortillas. Inclusive el sector patronal, representado por la Coparmex, proponía un aumento mayor: 95.24 pesos. El último aumentazo del sexenio se quedó cortó para cubrir la (nada generosa) línea de bienestar establecida por el Coneval. El diario británico Financial Times opina que pocos en México realmente ganan el salario mínimo, alrededor de 8 millones en un país de 120 millones. La situación es peor. Seis de cada 10 mexicanos ni siquiera tienen seguro un salario mínimo, porque trabajan en el sector informal, es decir, fuera de los beneficios de la seguridad social.

Las perspectivas

¿Y si las cosas mejoraran al bajar la inflación y con un peso menos devaluado? Las expectativas del grupo Citibanamex, dadas a conocer después de su encuesta entre expertos, son estas:

“1. Los pronósticos de cotización del tipo de cambio fueron revisados nuevamente hacia un peso más débil. El estimado de cierre de año para el 2017 se movió hacia 19.00 desde 18.70 hace dos semanas. Por su parte, para el fin de 2018 el pronóstico fue revisado a 18.50 desde un 18.10 anterior.

2. Se incrementan las expectativas de la inflación general para el cierre de 2017 y 2018. Para el 2017 la expectativa de la inflación general se incrementa a 6.34 desde 6.25 por ciento previo, mientras que la expectativa de la inflación subyacente desciende a 4.71 desde 4.79 por ciento. En cuanto a 2018, son muy optimistas, creen que puede bajar casi a la mitad.

¿Se puede creer?

De historieta la versión que dan las autoridades del estado de México sobre el asesinato de Adolfo Lagos, el vicepresidente de Telecomunicaciones de Televisa. Lo mató uno de sus propios guardaespaldas. Fue encontrada una bala de su pistola en su cuerpo. Según esto, se armó una refriega con los sujetos que intentaban robarle su bicicleta y fue un disparo de uno de los guaruras lo que le quitó la vida. Malherido, lo llevaban a un hospital, pero no alcanzaron a llegar porque se ponchó la llanta de su camioneta. El guarura no está detenido porque el disparo no fue intencional, sino accidental. ¿Ustedes creen la versión de las autoridades del Edomex? Yo tampoco. Ese expediente no debe irse al archivo sin una investigación más profunda.

Gil Díaz en Prisa

El ex presidente de la empresa Telefónica (Movistar) Francisco Gil Díaz se suma al consejo de administración de Grupo Prisa, el mayor consorcio español dedicado a la industria editorial y los medios de comunicación electrónica, entre ellos El País. El nombramiento del economista y político mexicano estuvo avalado por Telefónica, la cuál es una de las accionistas de Prisa. Gil Díaz tiene una extensa carrera en los sectores público y privado. Ocupó la subsecretaría de Ingresos de Hacienda, cuando Pedro Aspe fue secretario; vicegobernador del Banco de México, secretario de Hacienda con Vicente Fox. En el sector privado fue presidente y director general de Telefónica para México y Latinoamérica. Por otro lado, hasta el pasado 15 de noviembre el ex presidente Ernesto Zedillo fue parte del equipo de consejeros independientes de Grupo Prisa, al que perteneció desde noviembre de 2010.

Ombudsman social

Asunto: senadores millonarios

Enrique, ¿cómo se van a repartir 2.4 millones de pesos los senadores? ¡Es un crimen de lesa patria! Una sinvergüenzada más y como es año de Hidalgo, pues tarugo el que deje algo. Son detestables y malos, muy malos mexicanos.

Rosy Enciso Padilla/ Guadalajara (vía Facebook)

R: El punto es que tienen facultades para asignarse sueldos, prestaciones y bonos. Habría que modificar la legislación y quitárselas.

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