Como “clavos sin cabeza”… Por: Manuel Fernando López

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Como nunca,  esta frase tan popular en el hablar sonorense, tiene plena aplicación cuando vemos el tan recurrente espectáculo , cada proceso electoral, lleno de los infaltables “chapulines”, que sin freno alguno brincan y brincan desde diputaciones locales  en busca de federales, de alcaldes en pleno ejercicio abandonando el puesto en pos de una ubre más generosa y, por supuesto hasta de secretarios de  Estado –verbigracia “El Pato” de Lucas– que a sabiendas de agotárseles el tiempo, corren por recursos mayores.

Para todos éstos, cabe perfectamente la frase de que son “clavos sin cabeza”: todo el trabajo estriba en que penetren sobre la superficie escogida para no sacarlos jamás, salvo haciendo pedazos la madera o cualquier área, donde hayan entrado.

La mayoría de quienes volvemos a ver en las listas para buscar puestos , son  ya “cachoras muy apedreadas” en la carrera para no vivir “en el error” , como Guadalupe Gracia Benítez, la inefable Flor Ayala Robles Linares, quien iniciara su meteórica carrera en tiempos de Eduardo Bours Castelo, como directora del DIF y, desde entonces  ha sabido “sacrificarse”  por el pueblo , saboreando ya, las mieles  de una diputación federal, dos veces diputada local y, ya entrados en gastos va por  la tercera al mismo nivel; ya ni decir de  Kity Gutiérrez Mazón –¿le suena este apellido?– busca repetir en otra curul local; claro, sin dejar por un lado a Ulises Cristópulos, quien dejó la diputación federal para  ir por la local, quizás como premio por ser el “enlace” de José Antonio Meade .

Donde ya ni la “amuelan”  es por lados de la CTM local, donde su emperador Javier Villarreal Gámez, tras el fallido intento de éste, por buscar una diputación federal, lo bajaron del carro y, cuando todo mundo esperaba para el sacrificado peón, una plurinominal, nanay, tendrá que gastarse las suelas de los zapatos –con todo y su reciente enfermedad– para ganarse con todas las de la ley, una curul local vía voto directo.

Claro, mientras hace campaña puede  escuchar  a su “tocayo” cantar, “El Malquerido” por aquello de paliar un poco su frustración; desde hace rato Javier Villarreal , lo trae “atravesado” por quién sabe qué oscuras razones.

Todo lo anterior, ni modo,  hay que admitirlo, todo con base en la ley electoral y el consabido encaprichamiento  de las masas, que seguramente van volcarse en las urnas, siempre ávidos de ser dignamente representados por tan doctas figuras en el oficio político.

Lo dicho comendador, nada se puede hacer contra los “clavos sin cabeza”

Alea jacta est!.

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