¿Y, qué fuera ganando…?… Por Manuel Fernando López

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 “¿Pero qué clase de mundo es éste, donde los ciegos siguen a los locos…”?

Shakeaspeare.

La anterior frase la plasma en forma genial el portentoso dramaturgo inglés en su obra Rey Lear—protagonizada por Yul Briner—y, hoy como nunca en el escenario político se cumple a cabalidad; quizás modificándola en ocasiones: los locos también andan siguiendo a los ciegos.

Y, créame atrevido lector, esto, no solo pertenece al mundo del “iluminado” de Andrés Manuel López Obrador y por supuesto su fantástica tómbola a la que van a dar sueños y esperanzas de “locos y ciegos”, sino que ocurre en estos momentos en todos y cada uno de los partidos que galopan sin freno por la pradera mexicana en busca del dinero—perdón, de los votos—ciudadano, gastando –¡por supuesto!—a manos llenas, lana que no les pertenece.

Nadie escapa a esta locura de cada sexenio, pero ahora como nunca el supuesto “loco” mayor, AMLO, tiene por tercera ocasión al alcance de sus garras –perdón de sus manos—la ansiada tierra prometida de la Presidencia del país.

Pero –siempre  existe uno en la vida y, más en la vida política—el tabasqueño y sus miles de  fanas que le siguen, entonando loas al grito de  ¡hossana!, deben recordar lo dicho por José Stalin –mira quién—y, que ciertamente debe preocuparles: “Las elecciones no las gana, el que obtiene más votos, sino el que los cuenta”.

Entonces, ¿Quién tiene toda la estructura, la maquinaria para inclinar la balanza a su favor y, una vez más hacer valedera la frase del peruano  Mario Vargas Llosa, de que el sistema mexicano es la dictadura perfecta?

Obviamente que el Estado, el gran  Leviatán y, aquí sí que más les vale a todos los ciegos y locos blindar las casillas, pues de lo contrario se irán todos a “La Chingada” –la hacienda de AMLO—a lamerse las heridas, como en la laguna de Estigia hiciera Satanás  con sus huestes luego de la “madrina “propinada por Miguel Arcángel tras su “¡Non serviam!” en los cielos.

Tampoco deben olvidar el milenario “¡hosanna!” lanzado al mesías, como antelación de su doloroso viacrucis y muerte.

No obstante todo lo anterior, ¿y qué fuera ganando?.

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1 Comentario

  1. No es desventurado pensar que puede ganar, ya lo a hecho, pero
    el gran leviatán, está presto a arrebatarle el triunfo una vez más.

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