“El poder y la ley…”, por Manuel Fernando López

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Para Pedro González “el Pilo”.

El siguiente texto, fue escrito hace casi dos mil años y, hoy como nunca tiene plena vigencia en todas las instancias responsables de procurar justicia y, sobre todo con estricto apego a las garantías individuales; de aquí la dedicación para el recién estrenado presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, hundida hasta el tope en el descrédito del su antecesor, el frívolo prevaricador Raúl Ramírez Ramírez.

Conste, no es para profanos; sale.

“El poder y la ley no son sinónimos; la verdad es que en ocasiones se encuentran en irreductible oposición. Hay la ley de Dios, de la cual proceden todas las leyes equitativas de los hombres y, a la cual deben estos sujetarse si no quieren morir en la opresión, el caos y la desesperanza.

Divorciada de la ley eterna e inmutable de Dios establecida mucho antes de la fundición de los soles, el poder del hombre es perverso, no importa con que nobles palabras sea empleado o los motivos aducidos cuando se imponga.

Los hombres de buena voluntad, atentos por tanto a la ley dictada por Dios, se opondrán a los gobiernos regidos por los hombres y, si desean sobrevivir como nación, destruirán al gobierno que intente administrar justicia según el capricho o el poder de jueces venales”.

La voz de la imperial Roma, sigue dictándole a los hombres siglos después, a través del Cicerón, esta verdad eterna; ahora es el turno de Pedro González Avilés ser el garante de lo más sublime y divino que posee el hombre: su libertad .

Alea Jacta est!

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