El “Yaqui Power”, dividido… Claussen, bendecido… y, el problema es “El Maloro”

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En medio de la severa competencia política que ya vivimos, el mensaje del gobierno del Estado se interpreta de la siguiente forma:

-Adelante con las acciones e intereses políticos de los partidos y sus candidatos. Las acciones públicas de la gobernadora Claudia Pavlovich se colocan en el estricto ambiente del servicio ciudadano a las diversas comunidades del estado.

Cierto que no es de extrañar esta posición pública de parte del gobierno. Todos los gobernadores lo han afirmado… siempre.

Sin embargo, su identidad (en su tiempo el PAN, ahora el PRI, en Sonora; otros partidos en otros estados, etc.) partidista es bastante obvia… tanto en sus ocupaciones como en sus preocupaciones.

Aunque los exabruptos – el ventanal roto en Cajeme – al interior del priísmo, si bien generan alerta, no parecen quitarles el sueño… por lo menos hasta hoy.

“EL YAQUI POWER”… DIVIDIDO

Y es que, durante años, decir “Yaqui Power” era aludir a una grandiosa y pesada fuerza de poder… que ocupaba la alcaldía cajemense cuando así lo decidía… era asunto de querer; convertirse en candidato del PRI, y, lo demás era lo de menos.

Una fuerza que alcanzó la gubernatura – con Eduardo Bours Castelo – y se propuso crear una nueva generación, “la generación boursista” hermana del  “Yaqui Power”… y romper (poniéndose encima) con los tradicionales grupos afines al “beltronismo”, aquellos nacidos y protegidos con el ex gobernador Manlio Fabio Beltrones.

Si bien la estrategia de Eduardo Bours era “normal” en alguien que igual deseaba continuar siendo influyente en el muy atractivo sector público, en la administración de los permanentes recursos económicos que fluyen de los impuestos… no calculó la división en las filas de aquella juventud entusiasta (e interesada)

La exagerada confianza evitó poner atención en la particularísima conducta humana que, en el caso de los políticos, se encierra en el dicho: “La traición… (aún entre amigos, muy amigos y casi cómplices) es un asunto de tiempo”.

Ni es tan malo el que traiciona… ni es tan bueno el traicionado… aquí se trata de intereses, que cada uno juega en función de sus conveniencias, pensando siempre en el corto y mediano plazo.

Mientras que, en el escenario político nacional, Manlio Fabio Beltrones no ha perdido ni una pizca de su influencia política…

No solamente es uno de los hombres fuertes – integrante del equipo de los “nueve fantásticos” de quienes se espera hagan ganar al candidato presidencial priísta — de José Antonio Meade, sino que ha consolidado su influencia política en Sonora, equipo en el cual la gobernadora Claudia Pavlovich es jefa política y, a nivel nacional, integrante distinguida.

UN POTENCIAL DE RIESGO

En los días que corren, el boursista Abel Murrieta fue desplazado (derrotado) en su afán de convertirse en candidato a presidente municipal de Cajeme…

Lo desplazó Emeterio Ochoa, quien también juega en aquella plaza… pero recargado y bajo la sombra de los beltronistas… y a quien, por supuesto, el “aparato” le hizo ganar la candidatura con sobrada facilidad.

Para algunos fue sorpresa, sobre todo para aquellos que asumían como cierto que el boursismo era sinónimo del “Yaqui Power”, negando la importancia de otros grupos:

Como el de Juan Leyva Mendívil, con tremenda presencia en organizaciones de productores y campesinos de la región; el de Raúl Acosta Tapia, ex diputado local, con presencia relevante en el sector popular, padre de la actual senadora Anabel Acosta… beneficiaria de la renuncia de Claudia Pavlovich a esa misma posición política.

… como el grupo que, incuestionablemente tiene, el actual alcalde, Faustino Félix Chávez, cuyo origen lo encontramos en la chamba política de la que tanto gustaba su padre, don Faustino Félix Escalante… y si nos remontamos en el tiempo, en aquel activismo que llevó a la gubernatura a su abuelo Faustino Félix Serna.

Así, pues, si bien no deja de ser un potencial de riesgo el desplazamiento del grupo que apadrinaba a Abel Murrieta, tampoco lo es todo. Y los jerarcas del PRI debieron haber sacado cuentas.

OTTO CLAUSSEN, PODRÍA VOLVER…

Quién sabe cuánto pese una inhabilitación política municipal, tal y como lo hizo la Contraloría panista de Guaymas contra el ex alcalde Otto Claussen Iberri.

Y es que el Otto, con el padrinazgo del ex gobernador Eduardo Bours y, por supuesto, el cuidado de su hermano Enrique Claussen, actual secretario de Salud y gente muy cercano a la gobernadora Claudia Pavlovich, pudiera convertirse en candidato a diputado federal (04 Distrito) o, de nuevo… a la Presidencia Municipal de Guaymas.

No hay que perder de vista un hecho interesante: En las encuestas realizadas por el PRI en este municipio, el Otto sale con buenos números… sin embargo, parece más interesado en la diputación federal… lo otro le hace mucho “ruido”.

… y de ahí sus renovadas diferencias con otro ex alcalde, Carlos Zatarain, quien también participa en esta justa hacia el interior del tricolor… aunque, más cuidadoso, Zatarain no muestra sus cartas, es decir, no exhibe quién es el padrino que lo quiere ver de nuevo de candidato.

“EL MALORITO”, UN PROBLEMA…

Y si el PRI tuvo que recurrir a la máxima maquiaveliana del “divide y vencerás” en Cajeme, en Hermosillo aún se duda que el mensaje de “Patolandia” convenza del todo… la ecuación, hasta hoy, no logra predecir el éxito de la fórmula al Senado conformada por Sylvana Beltrones y “El Malorito” Acosta.

Y el problema, aseguran algunos priísta, tiene nombre: Manuel Ignacio Acosta… y si le sumamos el rechazo de grupos importantes en Cajeme, más una esperada campaña de descrédito (por cobrón y privatizador) en Hermosillo, la fórmula citada no pisa aún terreno firme… y todo por la mala fama del “Malorín”.

En fin… que le den gracias a Dios (je, je) que la parejita de “Morena” al Senado, conformada por Alfonso Durazo y Lily Tellez, ni siquiera da color…

Hasta pronto

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