“Las horas más oscuras”: El poder de las palabras

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Darkest Hour

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En una época donde el populismo y la extrema derecha ganan terreno en el mundo, el espíritu de Winston Churchill se hace presente en Las horas más oscuras (Darkest Hour, Inglaterra), para recordarnos que a los tiranos se les debe enfrentar y que vale la pena luchar por la libertad.

La cinta dirigida por Joe Wrigth cuenta un pasaje de la historia de Inglaterra –y “universal”–, donde este país deberá tomar la decisión de continuar en guerra contra la Alemania nazi o buscar un acuerdo de paz.

La cinta se desarrolla en el mes de mayo de 1940, cuando el ejército de Hitler se encuentra en la frontera con Bélgica y amenaza con conquistar toda Europa, mientras el primer ministro de Inglaterra, Neville Chamberlain (Ronald Pickup), cae de la gracia de los miembros del parlamento, que piden su renuncia.

Chamberlain no tiene más remedio que renunciar. En su lugar, nombran a Winston Churchill (Gary Oldman), una figura controversial debido a su capacidad para generar la animadversión de sus colegas de partido. ¿Por qué lo nombran si cae tan mal? Porque la primera opción, Lord Halifax (Stephen Dillane), no quiso aceptar el cargo.

En medio de esta crisis, éste deberá tomar las riendas del país y llevarlo a buen puerto; a riesgo de sembrar un destino fatídico, el primer ministro no desea realizar ninguna negociación de paz, no obstante que el poderío militar germano parece insuperable.

Las horas más oscuras es una cinta capaz de movernos en lo más profundo; su arma más vistosa es la actuación de Gary Oldman, pero no sería nada sin la poderosa narrativa que nos sumerge en aquellos años de conflicto y hace que inevitablemente tomemos partido por Churchill y sus discursos de libertad, aun en medio de sus inseguridades y desplantes.

Prácticamente todos los eventos los vemos a través de los ojos de Churchill, quien aparece prácticamente durante toda la cinta; es así como nos contagia de su locura, su dignidad y fortaleza… y nos conmueve gracias a su capacidad de capturar el sentimiento de un pueblo que se une ante el enemigo, dispuesto a resistir la tiranía. Y como su amorosa esposa Clemmie (Kristin Scott Thomas), apoyamos incondicionalmente al ministro hasta el final.

Las horas más oscuras no presenta acciones de guerra, sólo discusiones formadas por palabras… y es por medio de éstas que Winston Churchill ganó su propia guerra y envalentonó a su país para luchar hasta el final en un acto que ayudó a definir el mundo como lo conocemos.

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