La ineficacia de las coberturas cambiarias

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Frente a la volatilidad que el tipo de cambio peso–dólar ha venido teniendo (y que se acelerará ante las negociaciones comerciales y de todo tipo que se avecinan con el gobierno de EU, como por las mayores alzas de la tasa de interés que se prevé realice la Reserva Federal de dicho país), la Comisión de Cambios, formada por las principales autoridades de la SHCP y el BdeM, decidió implementar el programa de coberturas cambiarias liquidables en pesos, hasta por 20 mil millones de dólares, cuyo plazo no será mayor a 12 meses. Dichas coberturas las subastará el BdeM a las instituciones financieras, y las empresas que las requieran podrán adquirirlas en los bancos.

Dichas coberturas están destinadas a proteger del mayor riesgo devaluatorio, a los demandantes de dólares. Se venderán a un precio acordado que se espera tenga el tipo de cambio en determinada fecha futura. Y si resulta que sí en la fecha de vencimiento en que se pactó la cobertura, el precio promedio de mercado entre la compra y de venta del dólar, es mayor al precio en que se vendió la cobertura, el BdeM cubrirá dicha diferencia. Es decir, las coberturas cambiarias reducen el riesgo de incertidumbre, y el BdeM asumirá el costo de dicha diferencia de precios. Supongamos que la diferencia de estos tipos de cambio fuera un peso, entonces al vender coberturas por 20 mil millones de dólares, el BdeM, éste estaría sufragando 20 mil millones de pesos a los que adquieran dichas coberturas cambiarias. Esa cantidad es equivalente a 50 por ciento del presupuesto aprobado a la UNAM para 2017. Cuantas universidades, u hospitales, o escuelas se podrían beneficiar con esos 20 mil millones de pesos, que sobre todo serán para los bancos y las grandes empresas los que adquirirán dichas coberturas para pagar su deuda externa, así como para financiar el pago de importaciones por parte de las empresas. La problemática que enfrenta la economía y el contexto de incertidumbre que se enfrenta, hace prever que el tipo de cambio no estará por abajo del acordado en dichas coberturas, sino que será más alto y rebasará el precio acordado a futuro en dichas coberturas. Dicho diferencial del tipo de cambio entre lo acordado y el de mercado puede ser más que un peso, pueden ser dos, o tres pesos, y en consecuencia mayor será lo que el BdeM le transfiera a los que adquieran dichas coberturas. Para ellos si hay dinero, pero no para tener política de empleo, ni mayores salarios a los trabadores, ni mayor gasto en bienestar social (salud, educación, alimentación) y eso sí, dicha política es festejada por las autoridades financieras y monetarias y economistas que viven de alabar al gobierno.

Los defensores de dichas coberturas señalan que éstas “aseguran con anticipación el costo por importaciones y/o en dólares”, pero ello es para el adquiriente de las coberturas, que le terminará saliendo el dólar relativamente más barato en relación al precio de mercado, pero el costo de las importaciones y del pago de las deudas en dólares resultarán mayores, por el mayor precio del dólar, cuya diferencia la cubrirá el BdeM, en beneficio de los demandantes de dichas coberturas, es decir, de los dueños del dinero. Dinero llama dinero, lo que acentúa la desigualdad de la riqueza.

Al asegurar el BdeM el pago de la diferencia entre el tipo de cambio de la cobertura con el precio del mercado, disminuye en el muy corto plazo la demanda por dólares y su volatilidad, y los demandantes de dólares se pronuncian por las coberturas cambiarias que pagarán a futuro al tiempo de vencimiento de dicha cobertura, a un tipo fijo garantizado a la adquisición de la cobertura.

Para el gobernador del BdeM el peso está subvaluado, dado que supuestamente el país tiene fundamentos económicos que llevarán a fortalecer el peso. Dicho discurso lo viene diciendo desde fines de 2014 cuando empezó la devaluación de la moneda, y ésta sigue, y es justo porque la economía no tiene fundamentos económicos que estabilicen la paridad cambiaria. La economía enfrenta un creciente déficit de cuenta corriente y cada vez el país recibe menos entrada de capitales para su financiamiento, por lo que la volatilidad de la paridad cambiaria seguirá y más ante las presiones que continuarán presentándose por las eventuales alzas de la tasa de interés en EU, como por las caídas de las exportaciones, tanto por las políticas proteccionistas de EU, como por la desaceleración del comercio mundial, y porque estamos sujetos a las vulnerabilidades de los mercados financieros internacionales. Dichas coberturas no frenarán la devaluación, solo implicarán socializar los costos devaluatorios a los demandantes de dólares, a costa de seguir relegando la atención de los verdaderos problemas que enfrenta la economía en términos de bajo crecimiento económico, desempleo, deterioro de los servicios públicos, como de los salarios.

Tomado de LJO

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