Por Jesús Antonio Dyke García

Berlín, Alemania. – En el centro de Berlín se puede dilucidar lo que hoy en día es la ALEXANDERPLATZ, una de las plazas más emblemáticas, reconstruida y rediseñada en muchas ocasiones y que, recuerdan sus citadinos, la última más relevante ha sido la de los años 60s.

Plaza que formaba parte de la antigua República Democrática Alemana (RDA), y que fue un lugar emblemático de aquel Berlín Oriental.

En ella se vanagloriaba la “Fernsehturm de Berlín” o también conocida “Antena de Televisión” símbolo de la extinta RDA.

La Antena de Televisión que mide aproximadamente 368 metros de altura, se puede visualizar desde los distintos puntos de Berlín: norte, sur, este y oeste. Incluso, podríamos decir que sirve de referente para aquellos que se pierden en esta ciudad un poco compleja.

Además, algunos observadores berlineses señalan que la bola (de la antena) es conocida como la “Revancha del Papa”, esto es, porque al momento de que el sol se refleja en la cúpula de acero inoxidable se forma una cruz.

Posteriormente, con la unificación de la Alemania, en 1990, la Antena de Televisión, paso a ser nombrada por todos aquellos visitantes como la “Torre Alex” (en nombre a la plaza) … por aquellos que iban en búsqueda de explorar y visitar un lugar lleno de cultura.

Hoy en día la Torre Alex permite a sus habitantes y visitantes entrar y subir, para observar a un Berlín en las alturas, un Berlín que no tiene miedo a nada.

PD: Esta es solamente uno de los mil y un símbolos que actualmente existen y existirán en esto que es actualmente Berlín.

Tomada por Jesús Dyke
Tomada por Jesús Dyke
Tomada por Jesús Dyke

 

Alemania legisla en pro de los minerales

En un mundo multicultural rodeado de todo tipo de arte y de historia, Alemania muestra cómo se debe de trabajar dentro y fuera de los países desarrollados.

Como un colega del Instituto Ibero-Americano en Berlín me decía: “tienes que colaborar, pidiendo la oportunidad y ayuda, y al final realizas un trabajo que necesiten… te va ir mejor”, me decía.

Es allí que – como coloquialmente decimos – “me cayó el veinte”; ésta es, en esencia, la forma de trabajar y lo que les ha permitido ser hoy en día la locomotora de Europa, incluso, ante negación de sus habitantes de ser considerados los líderes del continente europeo.

Estas formas de colaborar y trabajar han permitido que Alemania sea uno de los pocos países desarrollados que han levantado la mano en la legislación y regulación de “los minerales de sangre” en África, que consiste en gravar a todas aquellas empresas europeas, así como a Estados Unidos (Silicon Valley), que compren tungsteno, estaño, tántalo, y otros minerales de conflicto como la casiterita, el coltán y el wolframio.

Se han aplicado impuestos y sanciones a las empresas europeas de EUA y Australia que adquieran estos minerales de sectores y países del África, que se encuentra controladas por grupos armados de la región.

Esto dio lugar que incluso la Unión Europea (ya no solo Alemania) incluyeran iniciativas para la Transparencia en la Industrias Extractivas en el 2009 (EITI, por sus siglas en inglés), que en principio fue publicada por Tony Blair ex ministro de Reino Unido, pero, que en la actualidad esta agenda es promovida por Alemania.

Sin embargo, aún estas empresas no han sido del todo transparentes. Lo que llevo al “Pleno de la Eurocámara” ampliar el control hasta alcanzar el 95 % de las importaciones europeas, usadas para joyería y telefonía. Reglamento que ha sido votado el 16 de marzo del presente año.

Mucho que trabajar en estas regulaciones a la minería, ya que, en este periodo de transición hacia la alta tecnología, muchos países requieren de la constante compra de estos minerales.

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