Por Jesús Antonio Dyke García

Andrés Manuel López Obrador al fundar Morena y darle el registro oficial el año 2014, lo incorporó a la vitrina electoral que tiene la función de ser un mecanismo de perduración de negocios. ¡Ojo! es bajo este sistema electoral mexicano, quizá exista uno que otro país que no tenga esa finalidad.

Bajo este esquema de partidos y negocios, Morena llega como un partido acorde a la lógica de reproducción del capital y empresariado nacional. En donde los ricos y explotadores nacionales y dueños de los excedentes obreros ven a este partido dirigido por AMLO como una alternativa de negocios.

Esté partido surge ante la presencia de limitantes en la reproducción del capital, mismas que pudiesen haber surgido -sin darse cuenta- por el impulso hace más de dos décadas del tratado de América del Norte (TLCAN).

Al principio se presentó una oleada de inversiones en maquinaria y equipo, que trajo un ilusorio crecimiento de 3.9 por ciento de crecimiento del PIB al finalizar el sexenio de Carlos Salinas, sin dimencionar los grandes daños posteriores que se presentarían, esto es, una dependencia en importaciones y exportaciones a EUA (como lo fue sectores agricolas e industriales que antes eran mexicanos).

Hoy en día este crecimiento es casi imposible, el campo mexicano dejó de recibir los apoyos necesarios (olvidando, que en otros paises este aún sigue contando con apoyos monetarios de gran importancia), y el pujante sector industrial que caracterizó al México del siglo XX se encuentra totalmente extranjerizado – con algunas pequeñas excepciones de capitales nacionales.

A esto se agrega que actualmente los gobiernos itamitas que hoy encabeza Luis Videgaray y Antonio Meade (en la segunda parte se hablara del PRI y su reestructuración) restringen el crecimiento del país al simple manejo de la política monetaria, control de la inflación y de la tasa de interés, no existe más para ellos.

No es de extrañar que, ante estos problemas surjan lo grupos económicos que buscan de una forma diferente reproducir el capital (equipo tecnológico y obreros), ya sea, mediante la utilización de representantes políticos y empresariales en Morena.

La apuesta es si realmente es el modelo de gobierno que buscan los empresarios originarios de México, en otras palabras, existe una resistencia del capital nacional ante un capital trasnacional.

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