La democratización de Venezuela

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Por Jesús Antonio Dyke García

¿Podemos hablar de democracia en Estados Unidos? No, cuando un presidente como Trump es electo no por la mayoría de la población.

¿Podemos hablar de democracia en Alemania? No, cuando la actual presidenta Merkel lleva desde el 2005 en el poder.

¿Podemos hablar de democracia en México? No, cuando van más de dos procesos electorales de compras masivas de votos y robo de urnas.

¿Podemos hablar de democracia en Brasil? No, cuando el actual presidente Temer lleva más de dos años en el poder sin ningún proceso electoral.

¿Se podría hablar de democracia en China, en un país que hace poco reformó su constitución para que el presidente pueda reelegirse una infinidad de veces?

Tanto en el norte como en el sur del planeta no existe una democracia perfecta o de justa participación ciudadana, pero, si algo en común empresas y organismos de corte trasnacional que propician estabilidad para los intereses de unos cuantos.

Por otra parte, algunos países y organismos escuchan resonar sus campanas en modo alerta, cuando en Venezuela se proclama como presidente Nicolás Maduro, que viene de las filas de Hugo Chávez el nacionalizador que vio por las clases más bajas del escalafón económico en prejuicio de la elite empresarial.

Al igual resuenan esas campanas, cuando Lula da Silva ex líder del sindicato de trabajadores minero y metalúrgico, se postula como candidato presidencial por Brasil.

De la misma forma esto sucede en otros países, en donde, sus presidentes o posibles dirigentes cuentan con programas de corte social y que velan por los intereses de una gran mayoría que vive en la miseria.

Sin duda, Venezuela es un ejemplo, de años en combate contra la intervención e injerencia extranjera por parte de Estados Unidos.

Para medir la economía de Venezuela es oportuno no hacerlo con las mismas herramientas como se haría en México, ya que esta, cuenta otra dinámica y otra estructura de reparto de dinero.

Las condiciones de vida se fundamentan en otros patrones de consumo, mientras en la región norte de México lo común importar del extranjero computadoras, celulares, autos y contar con internet de última generación, para ser considerado un país desarrollo, a expensas de que el 40 % no tenga alimentos ni vivienda.

En aquel país, las cosas se ven de otro modo, primero el consumo de alimentos y de servicios que den seguridad social se busca generalizar (para todos) a toda la población, con ello, propiciando las mismas oportunidades.

Cuando se habla de una inflación demasiado alta en Venezuela, es obvio, que desconcierte a muchos.

En México como en gran parte de todo occidente neoliberal, el modelo, se fundamenta en las variables macroeconómicas por sobre las sociales, el discurso aborda que mientras tengamos estabilidad macroeconómica (aunque esté fallando, inflación 5%, crecimiento del PIB 2%, T.C. 20 pesos por dólar), no importa que haya 52 millones de pobres.

Venezuela es un ejemplo en sacar de la pobreza a millones de personas, de proporcionarles seguridad social. Se presentan datos que antes de la llegada de la revolución bolivariana se contaban con 25 % de la población en pobreza extrema a solo 7.3 % en 2011.

Aunado a que en la esfera internacional los bancos ven bien a Venezuela, ya que este, es de los países que mejor ha cumplido el pago de su deuda, sin contraer más, contrario a lo que han hecho países dominados y controlados por Estados Unidos, como México y actualmente Argentina con sus negociaciones con el Fondo Monetario Internacional.

Así que excelente la victoria de Nicolás Maduro, que los cambios continúen, que se prioricen los aspectos sociales por sobres los de corte económico.

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