Por Jesús Antonio Dyke García

La incorporación del partido MORENA a las vitrinas electorales de México abrió los mecanismos para que la clase pudiente y dueña del país (nacional e internacional), tuviera una alternativa más para elegir a sus fieles serviles durante un periodo de seis años.

Este partido se promueve con la bandera del combate a la corrupción, y todo aquel que jure lealtad al líder, se le perdonará todo su pasado. En otras palabras, queda limpio.

En esta semana el líder minero Napoleón Gómez Urrutia, el “Napito”, formó parte del circulo de corruptos que ya no lo son, esto, por recibir el nombramiento del que todo lo perdona.

Hoy el “Napito” es un duque (aludiendo al concepto de Platón y Aristóteles, que forma parte de la definición de aristocracia) de la bandera anticorrupción del partido de Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Dudo que los militantes del partido sean tan inocentes e incrédulos para no darse cuenta de que este individuo no está comprometido en combatir eso que llaman corrupción.

Lo han señalado los mismos integrantes de MORENA como Alfonso Durazo (ex panista, ex priista y virtual Secretario de Seguridad Pública), afirman que no es una blanca palomita este individuo, pero, es un perseguido político más del sistema. ¿Será?

No conforme con haber hecho alianzas con los millonarios y pudientes del país, hoy AMLO alinea a sus filas al líder sindical de la minería. Un claro ejemplo, de la traición a las clases obreras del país.

La selección de la candidatura al Senado de la República por la vía plurinominal de Gómez Urrutia, sólo manifiesta la incorporación y los acuerdos con la Aristocracia “obrera” en el proyecto de nación de AMLO.

En otros términos, lo que hace más de un siglo se acontecía en gran parte del mundo, el desarrollo empresarial de orden internacional creaba un sector privilegiado dentro de los trabajadores que sirven de canal para penetrar las políticas burguesas en las estructuras de estas organizaciones, así lo afirmaba Federico Engels.

Hace cien años Lenin y León Trostky, avisaban a todas las clases trabajadores de este tipo de líderes sindicales “cuidado esta clase solo forma parte de los capitales internacionales, y solo perpetuaran más las condiciones de explotación hacia la clase obrera”.

Este tipo de líderes sindicales solo viene a afianzar la relación con el capital internacional, específicamente el capital extranjero canadiense, que vaya que esta buscando más alternativas donde invertir ya que dada la actual coyuntura por la que pasa el mundo y las constantes limitantes de la reproducción del capital, México es un buen escenario.

Sería normal este accionar político de estos personajes que dirigirían la nueva política explotadora del país, con la difusión del reformismo (léase las columnas de Gómez Urrutia en La Jornada, todas “muy progresistas”) por parte de esta clase privilegiada, de obreros no obreros.

Curioso el caso de brindar exilio político y posteriormente el gran apoyo recibido por los canadienses hacia Gómez Urrutia. Recordemos que este país es de vocación minera, y tiene el 70 por ciento de las minas que se localizan en Sonora, el 80 por ciento de las de México y el 78 por ciento de las minas de oro, plata, cobre, y un etcétera en América Latina.

Canadá maneja una doble moral, en su país protege el medio ambiente a mas no poder todo dentro de sus fronteras, pero eso cambia en el exterior, eso del ambiente es lo que menos importa, priorizan la ganancia sobre los desastres naturales.

Estamos ante la presencia de una nueva relación internacional entre AMLO-Napoleón-Trudeau.

Recordemos que ante la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos el 20 de enero del 2017, AMLO lanzó un Plan de Acción de 10 puntos para garantizar los derechos humanos de los migrantes mexicanos.

El punto relevante es el 6 que decía, “Promover un acuerdo bilateral especifico con Canadá para ampliar la contratación de trabajadores mexicanos en ese país y suscribir compromisos para lograr una mayor inversión de las empresas mineras canadienses en México, con salarios justos y cuidado del medio ambiente”.

En otras palabras, los capitales de origen canadiense principalmente mineros ya abrían elegido a su candidato promotor de la extracción de recursos en México, AMLO mediante la gestión de Gómez Urrutia. ¡Interesante!

¿Canadá viene por las concesiones mineras que actualmente ostentan Germán Larrea, Carlos Slim y Alberto Bailleres?

La intervención en las elecciones no será de rusos, gringos ni chinos… el barco que espera AMLO en las costas de Veracruz no trae oro de Moscú, se lo lleva de las costas mexicanas a la capital canadiense de Ottawa.

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