Situado en el tercer sitio en las preferencias electorales, atrapado entre el discurso de su trayectoria honesta y la imagen de corrupción del PRI, el candidato de la alianza Todos por México, José Antonio Meade, decidió iniciar la campaña formal en Yucatán, entidad gobernada por un priista, y donde el tricolor ganó en las pasadas elecciones intermedias cuatro de sus cinco distritos electorales .

El candidato de PRI, PVEM y Nueva Alianza arrancó la campaña luego de lanzar diversos señalamientos contra el candidato de Por México al Frente, Ricardo Anaya, por su presunta vinculación con el delito de lavado de dinero, y con un llamado poco exitoso a debatir al puntero de las encuestas, Andrés Manuel López Obrador.

Aunque éste es su debut en una contienda electoral, al aliancista lo respalda un partido con amplia experiencia en elecciones, que hoy es gobierno en 15 estados. La apuesta del candidato del PRI y sus aliados es por movilizar el voto duro y sumar a partir de ellos.

En las pasadas elecciones presidenciales, el PRI ganó en 20 entidades federativas, principalmente del norte del país, con excepción de Nuevo León y Tamaulipas, y quedó en segundo lugar en 12. En tanto, de los 300 distritos electorales en que se divide el país, el tricolor es el dominante en 135, a los que se les suman 21 del PVEM y dos de Nueva Alianza.

La primera semana de campaña, el candidato visitará 10 estados, cinco gobernados por el partido que lo ungió en noviembre como abanderado presidencial (Yucatán, Sonora, Sinaloa, Coahuila y San Luis Potosí), y los otros emanados de PAN-PRD, que forman el Frente por México (Durango, Querétaro, Veracruz, Guanajuato y la Ciudad de México).

Meade decidió arrancar su campaña en Mérida, Yucatán, estado actualmente gobernado por el PRI, porque aseguró que representa la “cuna de una de las civilizaciones de la que nos sentimos más orgullosos, pero también hoy emblema de la modernidad, de crecimiento y de prosperidad, en el ánimo de significar nuestro compromiso, de cerrar las brechas entre el norte y el sur, de construir con orgullo nuestro pasado, con certeza de un futuro que está a nuestro alcance”.

En ese estado, en el 2012, el entonces candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, se quedó con 41.86% de la votación para presidente. En total, en esa elección el Revolucionario Institucional ganó en 21 de las 32 entidades federativas del país, sus derrotas se concentraron principalmente en estados del centro y sur del país, los cuales favorecieron al entonces candidato Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, el triunfo no siempre ha estado del lado del priismo, pues en el proceso del 2006 el abanderado del tricolor no derrotó a sus rivales en ningún estado. Otro elemento poco favorable para el aspirante de la coalición Todos por México es que en los últimos seis años el mapa político se ha modificado y refleja el desgaste de la maquinaria priista.

En el 2012, el PRI  gobernaba en 20 estados, 65% de los municipios y la mayoría en la Cámara de Diputados. Mientras que este año, tiene 15 entidades, 34% de los ayuntamientos y gobierna 2 millones menos de habitantes de la lista nominal.

Toma distancia  de los corruptos

Desde que fue elegido como candidato, Meade Kuribreña ha tenido que explicar y defenderse de los señalamientos de corrupción, no dirigidos hacia su persona, sino a miembros del PRI. Algunos encuestadores incluso han planteado que Meade no ha crecido en las encuestas no porque tenga un mal perfil, sino porque carga a cuestas con la mala imagen del presidente Enrique Peña Nieto y la mala imagen del PRI.

Quizá es que, por ello, en sus primeros spots de campaña, el exsecretario de Hacienda busca diferenciarse de aquellos políticos corruptos. “No todos somos iguales. Se puede hacer política sin lavar dinero, sin tener un solo peso al margen de la ley. Yo lo he hecho los últimos 20 años”, dice uno de sus spots.

Las encuestas  no lo favorecen

Desde que fue elegido como candidato del PRI, Meade, ha figurado constantemente en el tercer sitio. En algunas ocasiones, muy cerca de Ricardo Anaya, que se ubica en el segundo sitio, pero lejos del puntero, Andrés Manuel López Obrador. De acuerdo con Consulta Mitofsky, diciembre fue el mes en el que Meade obtuvo su mejor porcentaje en las encuestas. En ese mes, el candidato externo del PRI se ubicó en 19.4%, 1.8 puntos porcentuales arriba de lo que registró en octubre, cuando sólo era considerado como una posibilidad. En la siguientes tres mediciones (enero, febrero y marzo), la tendencia de Meade fue a la baja. Pasó de 18.2 a 18.0 y de 18.0 a 16.4, cinco puntos debajo de Anaya y 13.1 de López Obrador.

En  cuanto a su  equipo de campaña, incluyó a priistas de la “vieja guardia”, a nuevos priistas y a expanistas, entre los cuales destacan el exgobernador del estado de México, Eruviel Ávila, Vanessa Rubio y Javier Lozano.

Algunas propuestas

  • Una economía abierta y dinámica que beneficie las familias mexicanas
  • Corrupción cero
  • Igualdad de género sustantiva
  • Seguridad total
  • Educación de excelencia
  • Lealtad recíproca con las Fuerzas Armadas
  • Reforma profunda al campo
  • Reconversión del viejo Aeropuerto de la Ciudad de México
  • Salud para todos
  • México: La economía sustentable del siglo XXI

Fechas clave de la elección

De acuerdo con el Instituto Nacional Electoral, éstas son las fechas clave del proceso en marcha.

Campaña:

Del 30 de marzo al 27 de junio del 2018.

Debates electorales:

22 de abril.

-Ciudad de México.

20 de mayo.

-Tijuana, Baja California.

12 de junio.

-Mérida, Yucatán.

Veda electoral:

del 28 al 30 de junio.

Votaciones:

1 de julio.

Cómputos distritales:

4 al 7 de julio del 2018.

Cómputos de entidad federativa:

8 de julio del 2018.

Cómputos de circunscripción plurinominal:

8 de julio del 2018.

Tomado de El Economista

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