La gran apuesta del presidente Trump de dinamitar o debilitar el TLCAN para frenar la mudanza de industrias de su país a México, podría resultar fallida, aunque consiga descarrilar el tratado.

Esa es el manos la opinión de distintos analistas que asesoran a empresas que desean relocalizar sus operaciones de este lado del río Bravo y han confirmado que los planes se mantienen, pese al ruido que atraviesa el TLCAN.

De hecho, el grupo Tecma destacó que actualmente se vive el período de mayor apogeo de las tres décadas en las que llevan haciendo relocalizaciones. En las últimas tres semanas ayudaron a un productor de equipos de limpieza y a una compañía de packaging a moverse hacia el sur.

Por otro lado, la consultora Mexico Consulting Associate, ya tiene tres prospectos interesados en México. A su vez, Keith Patridge, quién dirige McAllen Economic Development Corp., espera al menos que 12 compañías se instalen en Reynosa este año. Y otra firma, Tacna Services Inc., ha asistido a dos negocios que se asentaron en la zona de la Baja California.

Muchos factores son tenidos en cuenta por las empresas a la hora de tomar la decisión de moverse de un lugar al otro no obstante, las compañías mencionadas hicieron un cálculo bien simple: mano de obra barata en México. Básicamente estamos hablando de ahorrarse 20 mil dólares por trabajador anualmente si se hace la comparación con los Estados Unidos. Esta cifra es suficiente para contrarrestar cualquier costo que una tarifa aduanera pueda imponer en caso de una ruptura inminente del TLCAN. Este sencillo cálculo matemático muestra como el primer esfuerzo de Trump de revivir la manufactura americana podría encontrarse con serios obstáculos.

“Si eliminan el TLCAN y regresan a las tarifas de comercio tradicionales, creo que se podría manejar la situación tranquilamente”, señaló Ross Baldwin, director ejecutivo de Tacna. “La vida seguiría porque la brecha salarial es dramáticamente amplia”, agregó.

A pesar de las amenazas públicas efectuadas por el presidente de los Estados Unidos a empresarios de su país que están buscando relocalizarse, éstos no se sintieron demasiado intimidados ya que, luego de frenar sus planes por unos meses, retomaron las acciones tendientes a trasladarse, motivados, desde luego, por las ventajas laborales.

Muchos economistas afirman que, pese a la relocalización, de todas formas tendrá lugar en México una destrucción de puestos de trabajo colosal si el TLCAN se disuelve, alcanzando los un millón de empleos según estimaciones. Para los Estados Unidos, las consecuencias sobre el mercado laboral también serían nefastas estimándose una pérdida de 250 mil puestos de trabajo. Este efecto para ambos países se daría como consecuencia de la pérdida de competitividad de las principales industrias de ambos países las cuales se verían afectadas por la imposición de aranceles que disminuirían sus ventas.

El diferencial salarial entre los Estados Unidos y México es un incentivo muy poderoso para las firmas. Es tal la ventaja, que éstas están dispuestas a instalarse sin importar el costo que conlleve la acción. Un salario promedio en Tijuana para un obrero industrial (incluyendo beneficios) es de tan solo 2,5 dólares la hora mientras que en los Estados Unidos, el puesto equivalente paga 14,93 dólares la hora. Adicionalmente, el costo laboral de México apenas ha cambiado en las últimas décadas mientras que en China (un país que compite con México en reducción de costos laborales), los costos han comenzado a aumentar tímidamente.

Intermex Industrial Parks, empresa que provee bienes raíces y servicios a fábricas, anuncia en su sitio web, precisamente, que las empresas norteamericanas pueden ahorrarse 20 mil dólares por trabajador anualmente a la vez que promociona a México como uno de los países con mayor estabilidad laboral.

Por otro lado, Konsberg Automotive, una empresa productora de autopartes cerrará su fábrica de mangueras y recámaras en Carolina del Sur para producirlas en México.

“Hay una fuerte necesidad de ser más eficientes y reducir los costos lo que únicamente se puede lograr relocalizándose”, afirmó uno de los voceros de la compañía.

Haylard Health Inc, empresa productora de artefactos médicos también está cerrando su planta en Buffalo Grove, Illinois para mudarse a México. De hecho, según reportes de la compañía, ya tiene varias plantas funcionando en cuatro ciudades mexicanas.

Las empresas que se dedican a la relocalización están realmente sorprendidas por éxito de sus negocios.

“La demanda ha crecido y la condiciones en México están mejores que nunca”, comentó Gene Reilley, Gerente de Americas for Prologis, una empresa desarrolladora de bienes raíces industriales que opera en México.

En resumidas cuentas, todo parece indicar que, a diferencia de lo que espera Trump, el proceso de “fuga de empresas” a México continuará a pesar de la posible ruptura del TLCAN, siempre y cuando se mantenga la brecha salarial. Este es el motivo por el que los Estados Unidos presiona contantemente al gobierno mexicano para que aumente los salarios, algo que este último no estaría dispuesto a hacer. Por supuesto, la eventual victoria del AMLO pone nerviosos a muchos empresarios debido a la posibilidad de que por ello tenga lugar un aumento salarial que aumente los costos laborales y deshaga la ventaja existente, un riesgo que advirtió el secretario de Hacienda, José Antonio Meade.

Tomado de LPO

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