Menor deuda pública, sin ajuste real

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Por Rogelio Ramírez de la O

El tono con el que los comentaristas se refieren a la reducción de la deuda pública en 2017, “por primera vez en los últimos diez años”, solo subraya lo poco analítico en la generalizad de los medios. Más aun, sin mayor crítica, se repite lo dicho por el gobierno, de que esto se logró “a pesar de un ambiente de volatilidad e incertidumbre”. Los hechos analizados, aun a mediana profundidad, dicen algo diferente.

En primer lugar, la deuda no se redujo, sino que siguió aumentando en 2017, en 243 mil millones, o 2.4%. como esto fue a pesar de que los ingresos públicos fueron mayores a los presupuestado, no está claro que se esté aplicando una política fiscal de estricto control de gasto.

Lo que ocurrió fue una combinación de ingresos en exceso de lo presupuestado y gastos también en exceso. En esa combinación, la diferencia entre ingresos y gastos fue menor a la de 2016, cuando el endeudamiento fue de 533 mil millones, para llegar en 2017 a 234 mil millones. El sado de deuda aumenta por este endeudamiento “fresco” cada año.

Habría que preguntarse cómo se logró reducir el endeudamiento. Hubo principales razones. Una, el gobierno redujo el gasto de inversión en 389 mil millones. Y la segunda razón es que el Banco de México aportó ganancias contables por 322 mil millones.

Dichas ganancias son contables porque no representa un flujo de dinero generad con operaciones, sino la diferencia de valor de las reservas internacionales calculadas con un peso más débil que el del año anterior, lo que elevó su valor en pesos. Por eso en el medio financiero esto se conoce como ganancia no realizada.

En ausencia de ese apoyo del Banco de México, el endeudamiento de 234 mil millones habría sido de 556 mil millones. Lo que la prensa financiera comentó como déficit fiscal de 1.1 % del Producto Interno Bruto se refiere a la primera cantidad. Si se refiriera a la segunda, el déficit habría sido de 2.3% del PIB.

Cuando el gobierno se refiere a que bajó el endeudamiento a pesar de la volatilidad e incertidumbre, en realidad se equivoca. Pues fue gracias a la volatilidad e incertidumbre que el peso se depreció, lo que dio lugar al aumento de valor de las reservas del Banco de México. Más bien, estos hechos, generalmente negativos, ayudaron a México a reducir su deuda: lo irónico demuestra lo falaz.

Pero no hay que ignorar que este déficit sí bajó del nivel alarmante de 792 mil millones en 2014 o 4.5% del PIB, que preocupó mucho a los inversionistas. Algo mejoró, pero es exagerado siquiera hablar de corrección, pues no obedeció a un cambio en la estructura de las finanzas públicas. Esto, porque ni la reducción de la inversión, ni el apoyo de Banxico, son permanentes, a menos que nos resignemos a no aumentar la inversión pública y a que el peso se deprecie permanentemente.

Y hay algo más en el hecho de que el valor del PIB fue recalculado por el Inegi para resultar en un aumento de su valor entre la serie anterior y la nueva, de 605 mil millones.

De ahí que el saldo de la deuda pública se haya reducido a un nivel tan bajo como 46.2% del PIB. Sin embargo, 1.5% del menor porcentaje de deuda se explica por el cambio de serie.

Así, la deuda no bajo y la reducción del endeudamiento fue por eventos que no indican un cambio de rumbo en la generación de déficits y endeudamiento. Y aunque bajó como porcentaje del PIB, esta baja también fue ayudada por un cambio en la valoración del PIB. Los problemas fiscales de 2014 y 2015 siguen presentes, pero no en el mismo grado de 2015, aunque por ahora el gobierno haya logrado un respiro temporal.

Analista económico

rograomail.com

Tomado de El UNIVERSAL

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