Claudia Pavlovich, y la deuda con Banobras… y, en Hermosillo, aplaudiendo al cobrón…

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Bueno, si los que te han prestado dinero, y te (quitan) cobran mensualmente abonos más intereses… un día se acercan y te proponen un esquemita que te permitirá reducir el pago los intereses: ¿Les vas a decir que no?

Es el caso del gobierno de Sonora. El director General del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), fue quien le presentó a la gobernadora Claudia Pavlovich, un nuevo esquema para la reestructuración de la deuda pública.

Acaso, pensará usted, experto lector: ¿Quién puede creer que el banco — ¡el banco! – ahora ande buscando clientes para que paguen menos?

El caso es este: Banobras es de las poquísimas instituciones financieras “de fomento al desarrollo” que le quedan al país.

¿Qué quiere decir esto? Que como banca de desarrollo, usa fondos públicos (que capta el gobierno federal) y tiene como clientes a los integrantes del sector público… entre otros, a los gobiernos estatales.

Entre las prioridades de estas instituciones de crédito está el impulsar – apalancar, le llaman – el desarrollo programado por tales gobiernos. Pero también les interesa que cuenten con finanzas sanas (que sus deudas no los ahoguen al grado de paralizarlos, porque entonces incluso este negocio sostenido con dinero público – de todos nosotros, pues – se pone en riesgo)

No sé, ocioso lector, si ya lo enredé más… y terminé enredándome a mí mismo. Así que, para evitar líos concluyamos:

El banco, que maneja dinero que capta el gobierno federal, le ha prestado dinero al gobierno de Sonora. Y ahora ese banco quiere que el gobierno de Sonora pague menos intereses por lo que debe…

¡Para que siga siendo buen cliente, y el gobierno tenga la cara limpia y el resto de la banca (digamos: la privada) lo vea mejor, lo que vea atractivo!

Lo más interesante de la reestructuración, es que en los cuatro años siguientes, por efectos del cobro menor de intereses, Sonora habrá de ahorrar más de mil 200 millones de pesos… los cuales servirán para crear más obra pública en nuestro estado.

Sin embargo, para que este proyecto cuaje – que logre operar, pues – se necesita que el Congreso del Estado lo apruebe.

Y otra vez usted, lector, me podrá reclamar: ¿Y qué diablos van a saber los diputados locales de finanzas y cosas de movimientos bancarios, columnista iluso?

–No crea, sí saben, y mucho: Pregunte y verá el montón de dinero que recibirá cada uno por concepto de aguinaldo, más bonos y una carretada de dinero que habrán de mover hacia sus voluminosas cuentas bancarias…

… y todo por estar tomando café, comiendo galletitas de higo, y echándose uno que otro madrazo entre ellos mismos…

Pero bueno, a lo mejor ahora sí entienden que se trata por el bien de Sonora… y quizá, por fin, alguien hable bien de ellos.

APLAUDIÉNDO AL COBRÓN

Mientras los chilangos le hacen reconocimiento al MALORO, en Sonora, más aun en Hermosillo, se le repudia…

¿A quién chingados le gusta que le estén subiendo las tarifas de los servicios?

El alcalde de Hermosillo, lleva dos aumentos a la tarifa del agua… a ese paso, bien podrá ser egresado de un gobierno millonario.

Lo indignante de este tipo, es que no solo aumenta el cobro de los servicios, privatiza el alumbrado público, aumenta en codiciosa desproporción las multas (hasta por mirar con desconfianza a los policías)… sino que, sin rubor, nos dice que todo es por el bien de la ciudadanía.

¿A cuál ciudadanía se referirá este tipo?… seguramente a la que integra la casta de burócratas que lo acompaña en esta aventura de chíngate al pueblo… en la que tan bien le ha ido.

Pero no solamente goza con su incongruente lenguaje público, sino que, en el colmo del cinismo, vuelve a jugar con la idea: ¿Y si busco la reelección?

Por Dios, ¿acaso no se ha dado cuenta este burócrata enfermo de poder que su fama pública está por los suelos?

La súper alcancía pública en la que se ha convertido el ayuntamiento de Manuel Ignacio Acosta, es por obra y gracia de los aumentos en las tarifas de los servicios, como el agua, predial y el acoso policiaco…

… y eso le pega directamente al bolsillo del pueblo… son agravios sociales, que al acumularse, son causa del coraje generalizado.

¿Y todavía hay que aplaudirle al MALORO?

Hasta pronto

 

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