Los Micos

 Armando Moreno Soto 

Dia de publicación: 2020-07-07
Publicación original DOSSIERPOLITICO.COM


A partir de que apareció como líder-vocero  del FRENAAA (Frente Nacional Anti-AMLO) en Hermosillo, Adrián Gallardo Rangel, viejos pobladores de la comarca comenzaron a recordar una época donde hablar de MICOS y Activistas tenía gran significado e importancia. Quienes fueron los MICOS?, de dónde vienen?, que representan? Les comparto la información que tengo.
En el verano de 1965, llego a inscribirse (ciclo 1965-66) a la Escuela de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Sonora, un dirigente “teco” de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), de nombre José Antonio de Santiago, que venía con la misión de extender la organización en Hermosillo. Con una carrera ya terminada y peldaños escalados en la organización, afirma, en una novela testimonio de su autoría, lodos de aquellos polvos, que, “una de mis primeras acciones fue solicitar una entrevista con el Sr Arzobispo de Hermosillo Juan María Navarrete, a quien puse al tanto de mis intenciones de formar una organización secreta, sucursal y dependiente de la de los Tecos de la UAG a la que llamaría, Movimiento Mexicanista de Integración Cristiana MMIC” (de Santiago 2011, 141). Para construirla utilizo la formación de células secretas dentro de la Asociación Católica de Jóvenes Mexicanos (ACJM), penetro en el Pentatlón Universitario, sentó sus reales en tres escuelas secundarias donde recibía apoyo de maestros y personal administrativo, la Juan Escutia de Villa de Seris, la  24 y la de la Universidad de Sonora. Aunque la base social era la clase media, incluso media baja esa que, a decir teóricos sociales, vive con el terror de la proletarización, anhelando ser ricos y se vuelven furibundos defensores del statu quo, también tenían seguidores entre jóvenes acomodados del Colegio Regis aunque ellos no participaban como golpeadores, significativamente los hijos de Eugenio “Queno” Hernández, miembro del patronato de la Unison, presidente municipal de Hermosillo de 1970 a 1973.
Hicieron su aparición pública en el icónico 1968, cuando lanzaron como candidato a la presidencia de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Sonora (FEUS) a Luis Fernando Gallardo Rangel en contra de Ismael Mercado Andrews, triunfando el segundo y, formándose dos FEUS, una espuria dirigida por los gallardistas. En un mitin convocado por la FEUS legitima en apoyo a la escuela de Enfermería-Trabajo Social, en huelga desde el 1 de febrero contra el director, arribó un grupo de “gallardistas” armados “con cadenas y garrotes”, Abelardo Casanova (El Imparcial, 18 de febrero de 1968) acto por el cual serían conocidos como los cadeneros. Después, en la tradicional quema del “mal humor” realizada en esa ocasión el 26 de abril de 1968, los estudiantes fueron enviados por los organizadores encapuchados a “la muralla” (viejo Casino de Hermosillo) donde los gallardistas realizaban un baile, de “las cadenas” se decía. En ese lugar fueron recibidos con balazos al aire, que no esperaron a saber si eran de salva, a lo que reaccionaron apedreando edificios (entre ellos el Consulado norteamericano) y quemando por segunda ocasión el restaurante “Las Cazuelas” (El Imparcial, 27/04/1968), dejando daños por alrededor de 78 mil pesos. Como resultado fueron consignados y declarados formalmente presos varios estudiantes, entre ellos Alejandro Sánchez Meza (el piolín). Finalmente no fue sino hasta el 9 de mayo, después de que la FEUS se comprometió a pagar los daños, que los estudiantes salieron libres. A finales de agosto de ese mismo año, los estudiantes de la FEUS comenzaron a movilizarse en contra del rector, el Lic. Roberto Reynoso Dávila y su intento de imponer cuotas. En ese contexto, el 11 de septiembre un grupo de “cadeneros” entró a la Escuela de Derecho lesionando a tres estudiantes, siendo capturados tres de los agresores (Jesús Francisco López Villegas, Antonio Rodríguez Lozano, y Jorge Ballesteros Lugo); mismos que  fueron entregados a la policía (El Imparcial, 12/09/1968:1), fueron también consignados Luis Fernando y Adrián Gallardo Rangel y Manuel Osorio Encinas. Además, es expulsado de la universidad Luis Fernando Gallardo (El Imparcial, 14/09/1968: 1).
Reaparecieron a principios de 1970, precisamente cuando estaban llegando a la dirección de la FEUS una corriente que, con el tiempo, serían conocidos como los activistas, liderados por Patricio Estévez Nenninger. Los activistas serán la primera dirección de izquierda en la historia de la FEUS, su programa es de reforma académica y en el gobierno de la universidad pero, comienzan criticando a la situación de la universidad y terminan cuestionando al sistema, al capitalismo. Construirán el movimiento estudiantil universitario de 1970-73 retomando: el proyecto, en boga entonces, por una universidad democrática, crítica, científica y popular de la CNED (Central Nacional de Estudiantes Democráticos), con fuerte presencia del Partido Comunista Mexicano (PCM); el co-gobierno (mitad maestros mitad alumnos en el gobierno de la universidad) del movimiento estudiantil de Córdoba, Argentina en 1918; la autogestión, que en México propondría el escritor y militante de izquierda,  José Revueltas; la línea política y la  línea de masas sería herencia del maoísmo. En marzo de 1970 toma posesión el nuevo Comité Ejecutivo de la FEUS presidido por Patricio Estévez.
En abril los cadeneros le dan una paliza a Jaime Medina Corona, acusándolo de traición. Por esas fechas lanzaron una campaña con “Casanova mientes” y pusieron una bomba en el automóvil del sacerdote progresista Miguel Ángel Montaño. El Mayor Francisco “pancholin” Luken Aguilar, inicio una investigación y dio  a conocer la existencia del MMIC y de José de Santiago. Ante los arrestos e investigación, el grupo publico una carta abierta en El Sonorense donde define sus postulados y bases: afirmaban que su finalidad especial era “combatir la infiltración comunista en todos los medios sociales”; era una organización reservada pero no secreta; no era un partido político pues “tiene como objetivo único combatir el comunismo”; es de integración nacional, formado por cristianos pero no religioso sino cívico, y preguntaba ¿Por qué la policía se empeña en destruir un organismo anticomunista reservado y no hace  nada en contra de las células secretas comunistas? (El Sonorense, 4/04/1970). Igual culpaban al PAN. También en El Sonorense, propiedad para entonces del gobernador, Faustino Félix Serna, el día 15 de abril, se publicó una carta fechada en México DF el 12 de abril, firmada por el Frente Estudiantil Defensor de la Libertad. A partir de entonces se dio un cambio, los detenidos fueron liberados, la investigación detenida, la impunidad campeo en todos los actos de Los Micos, se convirtieron en el grupo golpeador y provocador al servicio del gobierno estatal  y municipal y de una fracción de la oligarquía local, apadrinados además por el director de El Sonorense, Enguerrando Tapia Quijada.
Su trabajo consistía fundamentalmente en llegar a los mítines y/o asambleas a provocar y romperlas por medio de la violencia. Participaban en elecciones internas de Sociedades de Alumnos donde fueron perdiendo posiciones. En el terreno de los argumentos ante la comunidad estudiantil fueron perdiendo el debate, eran los antagonistas. Editaban folletos de muy baja calidad como El Ahuizote o el Hijo del Ahuizote (AHUS, fondo Armando Moreno Soto),  soeces, poco cristianos que en lugar de beneficiarlos los perjudicaban. Hasta el verano de 1973 la política de los activistas para neutralizarlos fue aislarlos, llegaban y se corría la voz, ¡aíslenlos compañeros!, ¡aíslenlos!, y la masa se abría dejándolos al descubierto, sin posibilidad de actuar, de jugar su papel de provocadores y golpeadores. El 7 de marzo de 1972  los Micos (que se firmaban como Comité Pro Orden Universitario) agredieron al activista, Rafael Alvarado, “El Sonorense” acusaba mentirosamente a “tres melenudos patricistas” (EL Sonorense, 7/03/1972). El domingo 21 de mayo de ese año, el estudiante de preparatoria, Jaime Nápoles Galindo, es atacado al llegar a su casa en Bavispe No.17 en el cerro de la campana por tres “desconocidos”, un golpe destruye los lentes y los vidrios penetran en su ojo derecho vaciándoselo. En estos y otros casos nunca fueron encontrados los culpables.
El desenlace del movimiento estudiantil universitario de 1970-73 se debió a errores de dirección del movimiento: primero, al nombrar al Lic. Alfonso Castellanos Idiáquez rector de la Universidad de Sonora;  segundo, al oponerse a la implementación de la ley 103. Derogar una ley orgánica recién promulgada implicaba gran fuerza política fuera de las posibilidades del movimiento universitario. Además, visto a posteriori,  los activistas no reconocían su legado más importante la ley 103 orgánica de la Universidad de Sonora; con lo anterior nos poníamos “de pechito”, el siguiente pasó en la dirección incorrecta fue caer en la provocación de los Micos y responder con violencia a partir del 8 de septiembre en la preparatoria central, lo que estaba esperando el gobierno para formular las denuncias, persecuciones, cateos, expulsiones y exilio. Como consecuencia desapareció la FEUS y el sistema de preparatorias de la universidad.
Durante el  castellanato, los nueve años que duro de rector Alfonso castellanos Idiáquez, los Micos se encontraban en el bloque que domino internamente a la institución junto con los priistas.
Impulsaron un sistema policial interno similar al implementado en la UAG, controles de entrada, vigilancia permanente, acoso y golpes a la oposición, también posiciones en la administración como en Ingeniería Civil con Gabriel “el cabezón” Ibarra Félix. Una de las acciones más notables fue cuando rompieron la huelga del STEUS el 19 de marzo de 1976 utilizando a estudiantes de la secundaria de la Unison, la huelga se trasladó a la Plaza Zaragoza. Después de que el STEUS triunfo en junio,  “el STEUS se impone en la Uni-Son cabeceo la nota El Imparcial (3/06/1976: IA) y, sería el titular del contrato colectivo de trabajo que comenzó a elaborarse y se firmó el 10 de junio de 1976, la raza regreso y les dio una paliza a los Micos. En ese periodo se constituyeron los sindicatos, el STEUS ya referido, su contraparte El Sindicato Independiente de Empleados y  de Trabajadores al Servicio de la Universidad de Sonora (SIETSUS), el Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Sonora (STAUS) y el Sindicato de Empleados y Maestros de la Universidad de Sonora (SEMUS), formado por Artagnan Vázquez del Mercado, Eduardo Covarrubias Mexía, Jesús  Alberto Cano Vélez, ligados al castellanismo y titular del contrato de trabajo en los académicos.
En 1978 Castellanos se reeligió, el 2 de junio, por 4 años más con apenas el mínimo necesario: 22 votos en el Consejo Universitario. La oposición (STAUS, STEUS y una FEUS activista) acordaron lanzar la candidatura del matemático Jorge Ontiveros Almada (El Imparcial 21 y 26/05/1987: 1 y 2). Lo ajustado de la reelección denotaba el desgaste del Rector Castellanos y tuvo la virtud de elevar la protesta. Ese mismo día, los estudiantes toman la Universidad en paralización de labores hasta el 7 de junio, cuando el gobernador Carrillo Marcor acepto la realización de un  plebiscito, donde votaron 3,861 algo más del 50% de los inscritos, contra Castellanos 3,818 y 43 a favor. A partir de entonces el bloque dominante comienza resquebrajarse y a perder fuerza. En septiembre, al volver de las vacaciones de verano, la Comisión Coordinadora (Carlos Navarro López, Jorge Taddei Bringas y José Antonio Castillo) de la FEUS activista logra en una primera instancian detener el examen de admisión el 24 de septiembre y fueron reprimidos por la policía estatal en la segunda ocasión el 11 de octubre (El Imparcial 12/10/1978: 1 y 6). La FEUS Mica (Erasmo Valenzuela Cornejo, presidente; Alberto Mondragón García, tesorero;  y, Víctor Manuel Machado Mendívil, secretario) eran de nuevo la contraparte.
La coalición interna castellanista comienza a desmoronarse por una lucha entre conservadores y reaccionarios por el control del SEMUS, a partir del cambio en el Comité Ejecutivo de septiembre de 1980. Los primeros son filo priistas como Jorge Gómez Ramírez, Eduardo Canseco  Vilchis  y Andrés Espinoza Mendoza. Los segundos pertenecían o eran afines a Los Micos como   Guillermo Moreno Figueroa, Abelardo Mayoral Noriega, Francisco Javier Noriega, Feliciano Valencia Arvizu, Jorge Armando Ochoa Atondo y otros. El enfrentamiento duro ese año y, en abril del siguiente realizaron un paro rompiendo con el rector.
El movimiento Mexicanista de Integración Cristiana (MMIC) se disgrega en 1983 después del asesinato el 13 de julio del pasante de agricultura y ganadería, Manuel Fierros Dojáquez (el dólar), al iniciarse el siguiente período en la historia de la UniSon. Los responsables no fueron castigados.
Disgregados como grupo de choque siguieron distintos caminos, algunos irían a otros estados como Chihuahua a ampliar la organización, otros seguirían una vida profesional, una buena parte se dedicaría a la a la comunicación, incluso Benito Borgo, y otros formarían su propio periódico e imprenta, Primera Plana.
Los Micos estaban constituidos por fanáticos religiosos, de ultraderecha, anticomunistas fervientes, que se convirtieron en grupo de choque al servicio de la oligarquía local –Los Micos son un fenómeno típicamente hermosillense- que actuaron sobre todo dentro de la Universidad de Sonora. Su reaparición significa que están trabajando como grupo de nuevo, seguramente ven al gobierno reformista de AMLO como comunista y se aprestan a servir como punta de lanza en la campaña en curso para desestabilizar y generar las condiciones para un golpe de Estado en México.

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