Sheinbaum y Morena: Perdiendo ganan
El sabotaje de los petistas y verdes a la Reforma Electoral de Claudia Sheinbaum implica que las elecciones que pondrán a prueba la fortaleza de la Presidenta de México y de Morena, las de junio de 2027, se realizarán con las mismas reglas e instituciones que se crearon tras el fraude de Carlos Salinas de Gortari, en 1988, hasta el Pacto por México de Enrique Peña Nieto, en 2012, pero todo este andamiaje anticipa también que PRI y PAN, junto con sus socios y similares, sufrirán una paliza semejante —o peor— a la de 2024. Y no tendrán derecho ni al pataleo. Veamos por qué.
1.- La Reforma Electoral a nivel constitucional propuesta al Congreso por Sheinbaum sólo tiene el apoyo de Morena, en el que milita, y si esta semana se consuma que sus aliados de los partidos Verde Ecologista de México (PVEM) y del Trabajo (PT) se unen al rechazo de PRI, PAN y Movimiento Ciudadano —que no es movimiento ni ciudadano—, entonces será desechada y seguirán vigentes todas las reglas del Pacto por México de Peña Nieto, que creó el Instituto Nacional Electoral (INE) y la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, así como las leyes del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral, la Orgánica del Poder Judicial de la Federación y la Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos.
2.- Todas estas reglas e instituciones, así como las disposiciones que están en la Constitución desde Salinas de Gortari, favorecen al partido en el poder, ahora Morena, que no necesita ninguna reforma —mucho menos la propuesta por Sheinbaum— para ser hegemónico: En el financiamiento, será el partido que más recursos recibirá, con dos mil 615 millones de pesos sólo este año; en los tiempos en radio y televisión tendrá la mayor cantidad de spots para promocionarse, y ahora sí controlará por completo el INE con los consejeros afines que elegirá con su mayoría en la Cámara de Diputados y que sustituirán a los tres del PRIAN que se van en abril. Los del PRIAN se quedarán hasta sin el derecho al pataleo, al reclamo, porque las reglas del juego vigentes las decidieron ellos y no quisieron cambiar ni una coma.
3.- Mientras Morena mantendrá la coalición con el PT y el PVEM para volver a ganar la mayoría calificada en la Cámara de Diputados, aun cuando éstos están saboteando la Reforma Electoral de Sheinbaum, PRI y PAN irán separados por primera vez desde 2021, pero además un partido nuevo igual a ellos —las sobras del PRD y los desplazados priistas y panistas que encabeza Guadalupe Acosta Naranjo— les robará votos. Y peor: El partido Movimiento Ciudadano, el PRIAN naranja, va a crecer también a costa de ellos. Por eso la imploración al borde del llanto de Alejandro Moreno Cárdenas, alias “Alito”, por reactivar la alianza.
4.- Morena y la propia Presidenta Sheinbaum les harán pagar el costo político a los opositores a la Reforma Electoral, al PRIAN y Somos MX, el nuevo instrumento de Claudio X. González, Ricardo Salinas Pliego, Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín, por oponerse a cualquier cambio en los plurinominales y en la disminución de dinero público a los partidos y a los organismos electorales —que es lo que más aborrecen los mexicanos—, pero también por no aprobar reglas para evitar el uso de dinero sucio en campañas, tal como lo plantea la Reforma Presidencial. Por más que la oposición acuse que la propuesta presidencial fue derrotada, la realidad es que la población repudia a los que defienden sus privilegios.
5.- En 2021, la coalición del PRIAN y el PRD obtuvo 20 millones de votos, con 192 diputados, mientras que Morena, PT y PVEM lograron 21 millones de votos, apenas un millón más, y 273 diputados. Pero en 2024, el PRIAN perdió casi dos millones de votos respecto a la elección anterior y sólo logró 107 diputados (85 menos que tres años antes), mientras que la coalición de Morena arrasó con 364. Si en 2027 van por separado, se proyecta una paliza todavía peor para el polo de derecha: La más reciente encuesta de Enkoll establece que, si hoy son las elecciones, Morena ganaría con 54 por ciento de los votos, por 18 por ciento del PAN y nueve por ciento del PRI. La tercera fuera sería el partido Movimiento Ciudadano, con 12%. El alto respaldo popular de la Presidenta de México, con alrededor de 75 por ciento de apoyo, gravita también en contra de los opositores.
Conclusión: Si con las reglas e instituciones del PRIAN, creadas desde Salinas hasta Peña Nieto, Morena y sus aliados terminaron con 36 años de neoliberalismo, en 2018, y luego en 2024 arrasaron, el rechazo a la Reforma Electoral de Sheinbaum también favorece a Morena y perjudica a la oposición, sobre todo al PRIAN, que se perfila para una nueva derrota con su propio engendro del INE y sus leyes electorales.
Aunque falta más de un año para la elección, y muchas cosas puede pasar en 15 meses, la “N” del no que el PRIAN y sus alcahuetes traen tatuada en la frente nos les augura nada positivo. Son, por su propia voluntad, los principales promotores del partido hegemónico, con la diferencia de que antes era con fraudes electorales y ahora es por voto popular…
(SinEmbargo)