Fox y Calderón, represores y aliados de narcos, acusa presidenta Sheinbaum
Ciudad de México, 31 de mayo (SinEmbargo).– Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta de México, acusó hoy a Vicente Fox y a Felipe Calderón Hinojosa, ambos panistas (PAN) ex mandatarios del país, de represores y de haberse aliado con un cartel de la droga, al hablar frente a miles de mexicanos que la acompañaron esta mañana en las plazas públicas de la capital mexicana y de 31 entidades de la República. En su discurso advirtió una campaña negra en medios y en redes sociales, pidió a la Nación estar atenta e informarse y culpó a la ultraderecha, a los sectores conservadores, azuzar una intervención extranjera.
“Nosotros creemos en la cooperación entre las naciones, en el intercambio de información y en el trabajo conjunto para enfrentar problemas comunes. Pero cooperación no significa subordinación. Colaboración no significa sometimiento”, dijo la Presidenta.
Al cumplirse dos años de su triunfo en las urnas, cuando 35 millones 924 mil mexicanos (el 59.76 por ciento del total de los inscritos al padrón electoral) le dieron la Presidencia, el movimiento de izquierda dio una exhibición de músculo. En la capital, el Monumento a la Revolución lució totalmente lleno mientras la mandataria iniciaba su discurso. Las imágenes desde las 32 entidades de la República, donde también hubo concentraciones, hubo escenas parecidas.
Sheinbaum Pardo y la izquierda mexicana vive momentos complicados. Por un lado está la amenaza de Estados Unidos de intervenir en territorio nacional bajo el pretexto de la lucha contra el narcotráfico. Por el otro, la ultraderecha internacional y la local se han coordinado para atacar, utilizando las plataformas de las televisoras mexicanas, al gobierno de Morena.
“Los convoco a que, a partir de la próxima semana, vayamos a las plazas públicas a realizar asambleas informativas, repartir volantes y periódicos, e informar al pueblo de que la Patria no se vende, la patria, se ama y se defiende”, dijo la primera mujer en dirigir la los destinos de México en más de 200 años de Historia.
La Presidenta no tuvo empacho en reprocharle a los exmandatarios mexicanos, muy activos en estos días. Apenas el sábado, Felipe Calderón y Vicente Fox reaparecieron en Chihuahua. Calderón dio un discurso incendiario contra Sheinbaum Pardo, en el que se puso como ejemplo de la lucha “contra el crimen” y en el que olvidó, otra vez, mencionar a Genaro García Luna, su Secretario de Seguridad preso en Estados Unidos (EU) por narcotraficante.
“Esa es la verdadera amenaza de la soberanía. Que haya regiones del crimen que imponen reglas, criminales que cobran cuotas, que deciden quién trabaja, quién gobierna, quién habla y quién se calla. No. La soberanía no se defiende con discursitos y videos en las mañanas. Se defiende con la fuerza del Estado, con el derecho”, sostuvo el expresidente en un acto cerrado de Chihuahua.
La Presidenta le reviró: “No olvidemos que durante el Gobierno de Fox se vivió la cruel represión a los pobladores de San Salvador Atenco y la brutal represión a los maestros de Oaxaca; por si fuera poco, Fox encabezó el desafuero en contra de Andrés Manuel López Obrador y su obra cumbre fue el fraude electoral del 2006 que llevó a la Presidencia al espurio de Felipe Calderón, quien llenó al país de muerte, de sangre, con la fallida guerra contra el narco en la que la alianza con un cartel de la droga fue demostrada con creces. Ese fue el narcogobierno”.
“Que quede claro”, agregó más adelante: “nunca vamos a defender la corrupción ni la colusión con el crimen. Nunca. Para eso están las instituciones del Estado mexicano: la Fiscalía General de la República y el Poder Judicial. Tan firme ha sido el combate a la corrupción y a la colusión con la delincuencia que se ha procedido contra autoridades de todos los partidos políticos cuando se ha comprobado su vinculación con actividades criminales”.
La campaña negra
La Presidenta fue dura: “Desde hace algunos meses hemos sido objeto de una ofensiva mediática y de campañas millonarias en redes sociales. No es casualidad. Detrás de ellas están los sectores conservadores nacionales e internacionales que nunca aceptaron que México recuperara su dignidad y decidiera ejercer plenamente su independencia. Entendamos que hoy las formas de desestabilización promovidas por las derechas internacionales han cambiado de rostro, pero no de propósito. Ya no siempre se imponen por la fuerza como era en el pasado”.
“Hoy pueden expresarse a través de campañas digitales, operaciones de desinformación, que buscan erosionar gobiernos o movimientos. Pueden operar desde plataformas globales donde el flujo de información está concentrado en muy pocas manos, con una capacidad de influencia a través de algoritmos sin precedentes en la historia humana. Además están diseñadas para permitir el uso de cuentas falsas, robots que operan con dinero, dirigidas a la manipulación de información, no con opiniones reales”, dijo Sheinbaum.
Y en ese terreno, agregó, lo que está en disputa no es sólo la política, sino la percepción misma de la realidad. “No se trata de negar la libertad de expresión. Esa libertad es un pilar irrenunciable de toda democracia. Pero detrás de cuentas pagadas y robots, se articulan los intereses de los sectores de conservadores extranjeros y nacionales que buscan recuperar privilegios perdidos o frenar la transformación respaldada por mayorías populares. La soberanía vive en el territorio, sí, pero también vive en la información. Por eso hay que estar alertas, informar desde el territorio, con las familias, no dejarse llevar y entender esta nueva forma de manipulación”.
Dijo que la campaña se intensificó después de que, el pasado 19 de abril, “se hiciera pública la lamentable muerte, en un accidente, de dos agentes estadounidenses sin acreditación oficial y de dos mandos de la Fiscalía General de Justicia de Chihuahua que participaban en un operativo en territorio nacional. Frente a estos hechos, la Fiscalía General de la República abrió una carpeta de investigación por posibles violaciones a las leyes mexicanas”.
“Y aquí queremos ser muy claros: la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la Ley de Seguridad Nacional establecen con precisión que ningún agente extranjero puede realizar tareas que corresponden exclusivamente a las autoridades mexicanas. Quien venga a nuestro país debe hacerlo con respeto a nuestra soberanía, acreditado conforme a la ley y sujeto a nuestras normas. Pocos días después ocurrió algo todavía más grave: una oficina del Departamento de Justicia de los Estados Unidos solicitó, con carácter urgente, la detención con fines de extradición de diez ciudadanos mexicanos —entre ellos un Gobernador, un Alcalde y un Senador en funciones— sin presentar públicamente las pruebas que sustentaran dicha solicitud. Un hecho de esa magnitud no tiene precedentes en la historia de nuestra relación bilateral”, señaló.
Y entonces surge la pregunta obligada, dijo: ¿qué hay detrás de todo esto?
“¿Es realmente un interés genuino por ayudar a México y combatir el crimen organizado? ¿O estamos viendo cómo sectores de la ultraderecha estadounidense utilizan a nuestro país para posicionarse rumbo a sus elecciones de 2026? ¿O acaso pretenden influir en la elección de 2027 en nuestro país? No son preguntas retóricas. Por eso llamo la atención del pueblo de México. Cuando desde el exterior se dicta quién es culpable y quién no; cuando se busca presionar a nuestras instituciones desde fuera; cuando se normaliza la idea de que otro país puede intervenir en asuntos que sólo corresponden a los mexicanos, ya no estamos hablando de cooperación: estamos hablando de injerencia. Y México no acepta injerencias”.
La Presidenta Sheinbaum dijo que es “legítimo dudar del verdadero interés en los juicios de extradición para autoridades electas. Porque primero vienen por unos, luego por otros, hasta que oficinas del Departamento de Justicia se vuelve el principal elector en México. Eso no lo podemos permitir. La historia de México sabe dónde conduce ese camino. Las intervenciones nunca han dejado justicia y bienestar para los pueblos. Por ello, no debemos irnos con la finta”.
El intervencionismo
La Presidenta señaló que la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada es una responsabilidad compartida por todos los Estados. Pero esa lucha no puede ser excusa para debilitar principios fundamentales del derecho internacional, como la no intervención y el respeto a la autodeterminación de los pueblos. “Nosotros vamos a seguir colaborando para evitar que las drogas crucen la frontera, por convicción humanista y porque entendemos el dolor que provoca ese problema’.
“Somos hermanos de todos los pueblos. Y entre los gobiernos nos guía el principio juarista de que entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz. Es mejor trabajar conjuntamente, como socios comerciales, respetándonos y fortaleciendo el interés común con respeto a nuestra soberanía. Pero debe quedar muy claro, México no admite la injerencia en nuestros asuntos internos porque nosotros no nos entrometemos en los asuntos internos de otras naciones. Ese es el principio constitucional de la no intervención”, señaló Sheinbaum.
“Porque la historia de México nos ha enseñado que ningún pueblo conserva su libertad si permite que intereses extranjeros decidan sobre su destino. Las y los mexicanos, en México, en Estados Unidos y en el mundo entero, sabemos que los lazos que nos unen son poderosos y están construidos sobre los valores más profundos de fraternidad. Es mejor que siempre quede bien claro. Colaboramos y nos coordinamos, pero, como lo he dicho, nunca nos subordinamos, ni nos subordinaremos. México es un país libre, independiente y soberano. Bastante le costó a los padres y madres de la patria, a nuestros próceres y al pueblo la soberanía y la independencia. Esa es la visión de Estado, de Patria, de Nación que defendemos”, dijo la mandataria mexicana.
Ahora bien, dijo, “lo más lamentable es la actitud de una parte de la derecha mexicana: una derecha entreguista, dispuesta a celebrar e incluso promover las presiones de políticos extranjeros. Una derecha que llega al extremo de invitar a representantes de la ultraderecha española para rendir homenajes a Hernán Cortés.
“Políticos y comentaristas que viajan al extranjero para hablar mal de México; que desde aquí solicitan intervención externa; que abren las puertas a agencias extranjeras con tal de recuperar los privilegios que perdieron cuando el pueblo decidió cambiar el rumbo de la nación. Sin embargo por más lamentable, no nos extraña. Esa siempre ha sido a lo largo de la historia, el papel de los conservadores mexicanos”
El pueblo ya despertó
La Presidenta de México cerró con una clara alusión a un discurso de López Obrador. “Hoy el pueblo está despierto, consciente y organizado. Y por eso les decimos con firmeza: ni los corruptos de antes que quieren regresar al poder, ni quienes pretendan utilizar el movimiento de transformación para proteger intereses personales, ni ningún agente extranjero que quiera imponer condiciones a nuestra nación, van a doblegar la dignidad del pueblo de México”, dijo.
“Por eso vale la pena, hoy más que nunca, preguntarse: ¿Quién decide en México: las agencias extranjeras o el pueblo? El pueblo. ¿Quién decide en México, los grandes intereses económicos o el pueblo? El pueblo. ¿Vamos a defender la soberanía y la independencia de México? ¡Sí! ¿Vamos a defender la transformación? ¡Sí!”, dijo la Presidenta.
“A todas y todos los mexicanos, podemos tener diferencias, pero hay algo que todas y todos deberíamos estar de acuerdo, en México decidimos las y los mexicanos. Por mi parte, sepan que entregaré siempre mi alma, mi conocimiento, mi esfuerzo, mi convicción republicana y democrática, mi amor al pueblo, para defender y ampliar los logros alcanzados y la soberanía nacional. La honestidad, el amor al pueblo y a la Patria, dan resultados”, concluyó.