Banxico se desmarca de la Fed y mantiene tasa de interés en 6.5 por ciento
La Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) mantuvo la tasa de interés en 6.50 por ciento por tercera ocasión consecutiva. Además, dejó clara su posición de desvincularse de las acciones que realice la Reserva Federal de Estados Unidos, que recientemente subió el referencial en 25 puntos base.
Analistas destacaron que el mensaje del banco central mexicano fue para evitar especulaciones respecto a futuras decisiones. Descartaron un movimiento de la tasa para 2026, aunque consideraron que un tono más restrictivo de la Fed podría ampliar la pausa de Banxico o incluso impulsar una subida a la tasa de interés a finales del próximo año.
El comunicado del anuncio de la decisión de política monetaria de Banxico expuso que todos los integrantes de la Junta optaron por mantener la tasa al valorar el comportamiento del tipo de cambio del peso mexicano, el ciclo económico diferenciado entre México y Estados Unidos, la ausencia de presiones de demanda en nuestro país y el grado de restricción monetaria implementado.
“Hacia delante, la Junta de Gobierno tomará sus decisiones considerando la continuación del proceso desinflacionario y el comportamiento esperado de sus determinantes, incluyendo el traspaso del tipo de cambio a los precios del consumidor, las condiciones de holgura y las expectativas de inflación”, indicó.
Abundó que “dado que las condiciones macroeconómicas en México son distintas a las de Estados Unidos, la política monetaria no tendría que reaccionar de manera mecánica ante los ajustes previstos a la tasa de fondos federales”. Esto, una semana después de que la Fed subiera en un cuarto de punto la tasa de interés para dejar el rango de los fondos federales entre 3.75 y 4.0 por ciento.
Si bien, el banco central hizo modificaciones en sus pronósticos para la inflación de corto plazo, sigue la estimación de que el indicador general converja a la meta en el cuarto trimestre de 2027. Banxico reafirmó su compromiso con su mandato prioritario y la necesidad de perseverar en sus esfuerzos por consolidar un entorno de inflación baja y estable.

Distancia entre Banxico y la Fed no es permanente
José Luis Ortega, director general de inversiones activas de renta fija y multiactivos en BlackRock México, explicó que la guía prospectiva fue clara en el interés de Banxico de estar separado de la Fed, sobre todo porque la Junta quisiera que el siguiente movimiento fuera a la baja.
Sin embargo, esto sería complicado si la Fed “subiera más de dos veces en agregado. Creo que el Banco de México va a tener que reaccionar y subir la tasa de interés. La señal a estar monitoreando es principalmente el tipo de cambio”, sostuvo en entrevista con El Financiero TV.
Ricardo Aguilar y Efrén Méndez, analistas de Invex, mantuvieron la expectativa de que Banxico podría dejar la tasa en 6.50 por ciento durante el resto de 2026, con la posibilidad de incrementar dicha tasa en 25 puntos base a finales de 2027.
Janneth Quiroz, directora de análisis económico, cambiario y bursátil de Monex, apuntó que si se concreta un incremento adicional de la Fed, el diferencial de las tasas entre México y EU terminaría en el mínimo de 225 puntos base.
Opinó que, antes de incrementar la tasa, Banxico extenderá su pausa lo más posible. “Se va a evaluar cómo va a impactar al tipo de cambio si vemos que se concreta solo un recorte más de la tasa de interés de referencia en Estados Unidos”, dijo.
El economista para América Latina de Goldman Sachs, Alberto Ramos, estimó que las próximas decisiones se verán determinadas por el panorama macroeconómico del país, pero al mismo tiempo se vigilarán las implicaciones en las acciones de la Fed y el tipo de cambio.
Alejandro Saldaña, economista en jefe de Grupo Financiero Ve por Más (Bx+), previó que el Banco de México podría evitar ajustar su postura monetaria solamente si la inflación se mantiene debajo del 4.0 por ciento y las condiciones financieras llegaran a exhibir presiones más marcadas.
Banxico indicó que sus pronósticos para la trayectoria de la inflación están sujetos a riesgos. Aquellos al alza son la persistencia de la inflación subyacente, disrupciones por políticas comerciales o un impacto inflacionario de los conflictos geopolíticos. También afectaciones climáticas, presiones de costos y una tendencia a la depreciación del peso mexicano.
En cambio, los riesgos a la baja que detectó son una actividad económica menor a la anticipada en México y/o Estados Unidos, un menor traspaso de aumentos en los costos y menores presiones por la apreciación que la moneda nacional registra desde el año pasado.
“Se considera que el balance de riesgos respecto de la trayectoria prevista para la inflación en el horizonte de pronóstico mantiene un sesgo al alza”, puntualizó.
Los cambios de política económica por parte de la administración estadounidense y la posible prolongación de los conflictos geopolíticos continúan añadiendo incertidumbre a las previsiones. Sus efectos podrían implicar presiones sobre la inflación en ambos lados del balance, abundó.
En Valmex Casa de Bolsa resaltaron que el balance de riesgos permanece al alza pese a la continuidad del proceso desinflacionario, ya que hay presiones que siguen representando fuentes relevantes de incertidumbre para la convergencia de la inflación hacia la meta.