Fin del caso Taddei // Se le cayó el argumento a la derecha
Miguel Ángel Velázquez (“Ciudad Perdida”)
LO DE TADDEI ha concluido, qué bueno que se hizo ya porque la derecha, toda completa, encaminó su reclamo de la semana hacia la descalificación de las próximas elecciones en las que, por cierto, su derrota será, por lo que se ve hasta ahora, una de las más sonoras de su historia y buscó descalificar al INE como argumento para atenuar su fracaso electoral.
PERO, COMO DICEN allá en el occidente, la derecha cuando pierde arrebata y algo así se propone esa ala de la política que de cualquier manera tiene abiertos otros flancos desde donde atacarán con bloqueos, mítines y marchas, con todo lo que puedan, al gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum.
LA SEÑORA TADDEI no tenía salvación, alguien la montó en el carrito mentiroso de la impunidad y terminó estrellándose en una realidad –todo lo indica así– que ella misma fabricó con sus debilidades.
Aunque las investigaciones que se iniciaron en torno a su gestión no arrojaran ninguna prueba que la culpara, es muy probable que el juicio de la gente la condene y por ello no tenga la credibilidad necesaria para encabezar una elección como la que está en puerta.
EL TEMA YA no puede ser su capacidad profesional para dirigir la institución, parece que eso no está a discusión, el grave problema es el uso electoral que desde ahora hace la derecha para tratar de descalificar la elección con base en la conducta personal de Taddei, y eso no debe permitirse por ningún motivo.
Lo conducente sería dejar bien claro que Taddei no es la elección, que la elección son los votos y que la maquinaria que se construyó para garantizar la limpieza en la votación no está en los escándalos de los que se culpa a la consejera presidenta.
POR ESO ES que la renuncia de la consejera presidenta servirá también para restaurar un tanto su machucada imagen y para establecer, con firmeza, que el aparato electoral debe ser y es inmune a los ataques que en el plano personal se enderezan en contra de quienes le arrebataron a la derecha uno de sus bastiones.
ES IMPOSIBLE IGNORAR el daño que se ha causado a quien da la cara por el INE, pero hay que insistir: el aparato está incólume, las elecciones no están en riesgo y desde ya se debe tener a alguien, alejado de las prácticas de la derecha, que tome el puesto de Taddei, quien por cierto debería echar un ojo a su equipo cercano porque hay quienes aseguran que los trascendidos que se manejaron en su contra y la han llevado a la renuncia salieron, precisamente, de su grupo cercano.
EN LA VIDA política del país hay gente proba, sin sombra de neoliberalismo encima que puede hacerse cargo de la conducción del organismo. Desde luego la neutralidad política –si eso existe– de quien pudiera sustituir a Taddei será una condición importante para dar confianza al ciudadano, así que hay que tener mucho cuidado con los nombres y con sus historias personales. Nada más.
De pasadita
CASI CASI, EN tiempo extra, Luiz Inácio Lula da Silva derrotó a una de las derechas más grandes y poderosas del mundo. La gente, el pueblo de Brasil decidió reaccionar, defender el tipo de gobierno que les ayuda y votó por Lula, otra vez, la cuarta vez.
ESTO PUEDE SER una probada de noviembre para Trump, que desde luego, junto con la derecha, hasta la virtual, fueron derrotadas y eso no puede pasar inadvertido para el agente naranja.
PARA NOSOTROS, PARA México y la región, el triunfo de Lula es, sin duda, una pieza de equilibrio que se requería frente a la ola de triunfos de la derecha que ya empezaban a preocupar y que muestran sin ambages que frente a los poderes económicos que tienen como ideal el expansionismo, está el interés de las mayorías que pueden cambiar la historia.
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