4 April, 2025
Morena, el partido más fuerte
Columnas 1

Morena, el partido más fuerte

Feb 16, 2025

Víctor Fonseca

De acuerdo a los más recientes análisis de los que se llaman conocedores, Morena hoy por hoy sigue siendo el partido más fuerte de México. En las incipientes encuestas para medir el pulso de cada partido rumbo a las elecciones de 2027, el que llevó a Andrés Manuel López Obrador a ser el primer Presidente de México originario de la izquierda, llevaría todas las de ganar en estos momentos.

Esto ha causado que la arrogancia que caracteriza al político común en nuestro país, los lleve a incurrir en excesos que tarde que temprano se convertirán en su propio veneno. Morena irrumpió en el ámbito político de México luego del hartazgo ciudadano por la sucia historia de corrupción, escrita por quienes hicieron así el sistema de gobierno, pero tras su avance, permitió la hoy impune invasión de muchos de los que tienen su historial más negro que su conciencia.

Estos errores, sin embargo, siguen sin ser capitalizados por una disminuida oposición, que en el pecado lleva la penitencia. Me explico: Morena volvió a ganar el proceso electoral de 2024 porque la parte contraria dedicó cinco años del gobierno anterior a criticar hasta las tortas que se comía el presidente, pasando por alto que había que prepararse para el encuentro electoral. Al final, terminaron postulando a la peor candidata de las últimas décadas.

Los numeritos finales no dejan lugar a dudas en este asunto. Su propio partido, el PAN, aportó apenas 9 millones de votos para la causa, el PRI “colaboró” con cinco millones y el PRD un millón más. Eso mientras Morena se llevaba, por sí solos, 27 millones de sufragios, mas 8 millones aportados por PT y Partido Verde. Evidentemente, las estrategias opositoras hicieron el ridículo.

Esa amarga experiencia, sin embargo, no ha servido para nada. Con la daga clavada hasta el fondo, los opositores arremeten de nuevo en el ataque persistente, incluso hoy en día con graves síntomas de misoginia, dando la impresión de que tienen el control todavía más perdido, incapaces –como se evidencian– de reestructurarse, de cambiar de tácticas y buscar el reposicionamiento en el ámbito político nacional con inteligencia y talento, y no seguir el comportamiento del niño caprichoso que sigue llorando porque le quitaron su juguete.

Las derrotas en las urnas los tienen moralmente por los suelos. Cualquier sugerencia para empezar con un plan de reestructuración los ofende y se aferran más a seguir siendo sólo críticos pero no políticos. Ya no pudieron reconocer los errores que los llevaron a donde históricamente están hoy, y con eso, sólo están consiguiendo irse por el camino que finalmente los llevaría, incluso, a su desaparición.
Todavía están a tiempo de buscar alternativas saludables para ellos… pero siguen optando por lo contrario.

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