Hace 20 años del fraude de 2006. México castigó a los culpables
Ciudad de México, 2 de julio (SinEmbargo).- México no olvida, dos décadas después, que la ilegal intervención de las cúpulas empresariales, la abierta injerencia del gobierno de Vicente Fox, la parcialidad del órgano electoral y la guerra sucia de la ultraderecha, avalado todo por los intelectuales y medios de comunicación conservadores, consumaron el fraude electoral contra Andrés Manuel López Obrador y la izquierda, el 2 de julio de 2006, una amplia coalición de intereses y personajes que con el tiempo se ha erosionado y que ahora sólo acumula desprestigio.
El domingo de hace 20 años, que se cumplen este jueves 2, la tensa jornada electoral terminó sin ganador y cuatro días después, el jueves 6, Luis Carlos Ugalde, presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), volvió a actuar de manera facciosa y usurpó la función del tribunal en la materia para declarar la victoria de su favorito: “El candidato que obtuvo el mayor porcentaje de la votación presidencial es Felipe Calderón, del PAN. La regla de oro de la democracia establece que gana el candidato que tenga más votos”.
Y pese a un recuento parcial de votos, que nació de la consigna de “voto por voto, casilla por casilla”, del reconocimiento de la ilegal intervención de Fox y de las cúpulas empresariales, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), avaló el triunfo de Calderón, con una ventaja de sólo 0.56 por ciento de los sufragios, un personaje acusado desde entonces de espurio.

Calderón asumió el gobierno, el 1 de diciembre de 2006, con la declaratoria de una guerra contra el narcotráfico que sólo desangró el país por la intervención de las Fuerzas Armadas y cuyo artífice, Genaro García Luna, Secretario de Seguridad Pública, está preso en Estados Unidos, desde 2019, por proteger al Cártel de Sinaloa.
El 6 de julio de 2006 fue la culminación del desmantelamiento de la democracia que supuestamente se había instalado en México con el triunfo de Fox, la primera alternancia en la Presidencia de la República en 71 años ininterrumpidos del Partido Revolucionario Institucional (PRI), con el propósito de evitar a toda costa el triunfo de López Obrador, caracterizado en la campaña electoral como “un peligro para México” y un “mesías tropical” y antes, cuando se le quitó el fuero como jefe de gobierno de la capital, como un violador de la Ley.

Pero dos décadas después del fraude del 2006, una siniestra maquinación que transformó de muchas maneras el país, López Obrador concluyó su sexenio como Presidente de la República, que ganó con más de 53 por ciento en su tercer intento y cuyo respaldo popular mantiene, mientras que Calderón tuvo que autoexiliarse en España y sus impulsores, incluido Fox, acumulan desprecio y fracasos en todos los proyectos electorales que han respaldado, como en el 2024, cuando Claudia Sheinbaum se impuso con 60 por ciento de los votos.
También los partidos opositores a López Obrador desde hace cuatro décadas, PAN y PRI, están sumidos en una crisis profunda, tanto que desprendimientos de éstos y de lo que quedó del extinto PRD se unieron a exfuncionarios electorales, encabezados por Lorenzo Córdova, para crear una nueva fuerza política, Somos México, que integran también personeros de los magnates Claudio X. González y Ricardo Salinas Pliego.

Salinas Pliego, quien en 2018 se acercó a López Obrador y luego rompió por no perdonarle miles de millones de pesos de impuestos, es ahora la esperanza de la ultraderecha en 2030, apoyado por los grupos intelectuales que lideran Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camin.
El fraude de 2006 se tramó a partir de que, en 2003, PRI y PAN capturaron al IFE, anulando cualquier propuesta de la izquierda. Los grupos de Calderón y de Elba Esther Gordillo impusieron una mayoría de consejeros, con Ugalde como presidente, para permitir la intervención electoral del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) con apabullante propaganda en radio y televisión, que la ley electoral prohibía.
Ugalde y los consejos del PRIAN tampoco tomaron medidas oportunas contra la ilegal injerencia de Fox y de los funcionarios de su gobierno contra el candidato López Obrador durante la campaña y el día de la jornada electoral, lo que fue acreditado por el TEPJF, pero que ya había hecho daño.
Muchos quieren que se olvide, pero en la captura del IFE el PAN colocó a María Teresa González Luna Corvera, nieta de un fundador de ese partido; a Arturo Sánchez, compadre de Juan Molinar Horcasitas; a Andrés Albo y Rodrigo Morales Manzanares, amigos literalmente de borracheras de Calderón.
Y el PRI hizo consejeros a Virgilio Andrade Martínez, quien era secretario de Ana Paula Gerard, esposa del expresidente Carlos Salinas de Gortari y luego sería Secretario de Enrique Peña Nieto; a Marco Antonio Gómez Alcántar, actual asesor de Alejandro Moreno Cárdenas; a María de Lourdes López, afín al PRI de Coahuila, y a Alejandra Latapí, quien trabajaba para el Consejo Coordinador Empresarial, presidido por Claudio X. González Laporte.
Este reparto, simbiosis del PRIAN, lo coronó Ugalde como presidente del IFE, apadrinado por Gordillo, la secretaria general del PRI con Roberto Madrazo, y Jesús Reyes Heroles González Garza, de quien fue asesor en ese partido. También fue avalado por Fox y Calderón, a quien invitó a su boda con la también prianista Lía Limón.
Precisamente varios de esos consejeros electorales abiertamente se sumaron a la coalición del PRIAN en 2024, junto a Xóchitl Gálvez, y ahora participan en Somos México, como Morales Manzanares y Sánchez Gutiérrez, así como el secretario ejecutivo del IFE, ahora Instituto Nacional Electoral (INE), Edmundo Jacobo Molina, mano derecha de Lorenzo Córdova.
Tras el fraude de 2006, cuyo bloque conservador sigue negando, hasta consejeros electorales reconocieron la parcialidad con la que actuó el IFE de Ugalde. Gómez Alcántar dijo que el Consejo General de IFE operó desarticulado y sin márgenes debidos de independencia para su funcionamiento, debido a las cuotas partidistas en su integración, un escenario político convulso previo con desafuero y la constante e ilegal intervención de Fox en el proceso electoral.
Gómez Alcántar dijo que Ugalde rompió el acuerdo establecido extraoficialmente entre los consejeros de declarar a un ganador de la elección hasta que terminaran de procesarse las muchas quejas e impugnaciones que habría en materia electoral.
En el mismo sentido, la exconsejera Lourdes López admitió la pasividad del IFE frente a Fox y la cúpula empresarial acabó con la capacidad del organismo de dirigir el proceso, así como que el consejero presidente terminó cediendo a muchas presiones.
Dos décadas del fraude electoral, tras los sexenios de Calderón, Peña Nieto y López Obrador, México sigue dividido electoralmente en los bloques progresista, el mayoritario, y el conservador, disperso, desprestigiado y decadente.
De los protagonistas de 2006, destaca Claudia Sheinbaum, quien era vocera de López Obrador y ahora es la primera mujer Presidenta de México; Calderón vive en España: Roberto Madrazo, el candidato del PRI, en el retiro político; Roberto Campa, aspirante del extinto Partido Nueva Alianza, trabaja para FEMSA, y Patricia Mercado, abanderada de Alternativa, asimilada al partido Movimiento Ciudadano.
López Obrador, por su parte, está en el retiro en su finca de La Chingada, en Palenque, Chiapas, y Fox vive en su rancho de Guanajuato, aislado e irrelevante. Ugalde, a su vez, sigue pontificando sobre democracia…