10 July, 2026
SomosMx: Prometer no empobrece
Columnas 1

SomosMx: Prometer no empobrece

Jul 9, 2026

Mario Campa

En estos días donde el Mundial domina la conversación pública y privada, la política pasa a segundo plano. Tras el jolgorio, la cruda realidad partidista retornará al cauce de la normalidad. Despejada la bruma, el votante recibirá como noticia rezagada el reciente aval del Instituto Nacional Electoral (INE) a dos partidos nuevos: PAZ y Somos México (SomosMx).

Del primero se espera poco, aunque Morena podría intercambiar aliados o cuando menos contrarrestar los chantajes del Verde con un potencial socio. En cambio, el segundo amerita más lupa tratándose de una apuesta contestataria.

En política, el rival ayuda a la autodefinición y a reafirmar convicciones. Si bien el conflicto como formador de identidad es normal y para algunos deseable. Somos México abusa de una definición más en clave negativa que propositiva. El listado de políticas de Morena que derogaría de llegar al poder incluye:

Restablecer órganos autónomos (Idea 1), derogar la reciente Reforma Judicial (Idea 2), retirar a las Fuerzas Armadas de tareas civiles (Idea 3) y remunerar a los maestros mediante evaluaciones de desempeño (Idea 7). Amén de restaurar el engranaje institucional del PRI y el PAN, el uso de marcos discursivos predominantemente noventeros (“sociedad civil”, “autonomía”, “contrapesos” y “elecciones libres”) no presentan novedad en relación a la llamada Marea Rosa, movimiento influenciado por los transitólogos. Un aire a viejo predomina.

La oferta restante de políticas públicas, aquella en clave positiva, arroja más luz a la aridez programática. Con flirteos ocasionales al arte del plagio, el grueso de las propuestas de SomosMx tiene un notable grado de duplicidad con Morena. Por ejemplo, “establecer un sistema de prevención del delito basado en educación, empleo y cultura” (Idea 3) suena a “atención de las causas”.

En el mismo tenor, “construir un sistema nacional de salud universal gratuito” (Idea 6) suena a IMSS Bienestar y “salario digno” (Idea 8) suena a salario mínimo. Otras propuestas, como el sistema nacional de cuidados (Idea 10) o “garantizar recursos públicos como % del PIB para educación, ciencia, tecnología e innovación” (Idea 7), son simple y llana vanilocuencia disociadas de cifras concretas, líneas de acción específicas y metas trazables.

Dice el dicho popular de extenso uso en política que prometer no empobrece. Tanto esmero puso SomosMx en adoptar esta filosofía que en su decálogo “10 ideas por un mejor México” borró toda referencia a los mecanismos fiscales que darían vida a sus políticas públicas. Sin mención alguna de impuestos o ahorro (austeridad), se deduce entre líneas que aumentarían el gasto con deuda. Si es el caso, lo honesto es decirlo; en cambio, SomosMx omite información clave por diseño, a saber, para no irritar al votante ni a los grupos de interés.

Otra promesa que no empobrece es intentar lo distinto con los protagonistas de siempre. Figuras políticas profesionales como Guadalupe Acosta Naranjo (exdirigente del PRD), Cecilia Soto González (excandidata presidencial), Fernando Belaunzarán y Emilio Álvarez Icaza luce como intento de dar vida artificial al PRD, cuyo cuerpo inerte comienza a apestar.

Por otra parte, la participación de exfuncionarios del INE resta credibilidad a las autoridades electorales pasadas y actuales. ¿Imaginan a Arturo Brizio Cárter o Edgardo Codesal colgando el pito por los colores del América bajo una supuesta defensa del arbitraje? Salvador Dalí, quien no soportó un país como México más surrealista que sus pinturas, ríe en la tumba.

SomosMx enfrenta una cuesta empinada para preservar registro. Entre 2000 y 2024, 11 partidos políticos nacionales fueron creados en México, de los cuales sólo el 36 por ciento sobrevivió una primera elección federal, a saber, obtuvieron la votación necesaria para mantener su registro.

En otras palabras, la tasa de letalidad de los nuevos partidos fue de 64 por ciento sólo en la primera elección. Para mantener registro, SomosMx requiere al menos tres por ciento de la votación válida emitida en la elección federal de diputaciones de 2027. Sin posibilidad de integrar coaliciones en un primer momento, competirá con el PRI, el PAN y hasta con MC—de fachada progresista—por un tipo de votante propenso al voto opositor.

¿Es creíble la promesa de que SomosMx crecerá el pastel que disputa la oposición?  El tufo a material reciclado erosiona desde ahora el relato central. Sin diferenciadores perceptibles ni líderes carismáticos, la canibalización y la desventaja territorial son pasivos inestimables. Aunque MC parece el par más próximo en discurso y programa, la careta de novedad sería más eficaz para restar votos al PRI y al PAN.

Los viejos opositores enfrentan como encrucijada tender la mano como inversión a futuro a costa del presente por atomización del voto anti-morenista, o bien disociarse en lo individual para minimizar el traslape adverso de simpatías. Para SomosMx, prometer lealtad a la manada sería un acto que enriquecería las opciones de supervivencia improbable y nutriría las ínfulas inagotables de patrocinadores y dirigentes. Mientras juegue con dinero de la casa, prometer no empobrece.

(SinEmbargo)

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