17 July, 2026
Ernesto Ruffo, leyenda del PAN que denunció la corrupción en su propio partido
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Ernesto Ruffo, leyenda del PAN que denunció la corrupción en su propio partido

Jul 17, 2026
  • La investigación representa un fuerte golpe para la imagen de quien simbolizó la primera gran victoria electoral del PAN y que durante años denunció la corrupción, los excesos y la pérdida de principios dentro de su propio partido.

Ciudad de México, 17 de julio (SinEmbargo). – Durante décadas, Ernesto Ruffo Appel fue una de las figuras más emblemáticas del Partido Acción Nacional (PAN). Su triunfo en Baja California, en 1989, puso fin a más de medio siglo de hegemonía priista y lo convirtió en el primer gobernador de oposición en la historia contemporánea de México. Hoy, el ícono panista —fundador del nuevo partido Somos México, ligado a Claudio X. González— se encuentra detenido por presuntamente formar parte de una red de huachicol.

Tras su paso por el Gobierno de Baja California, Ruffo aspiró sin éxito a dirigir al PAN y posteriormente se desempeñó como Senador y Diputado federal.

En la elección interna del PAN celebrada en febrero de 1996, Felipe Calderón derrotó a Ernesto Ruffo en la contienda por la dirigencia nacional del partido. El entonces presidente saliente, Carlos Castillo Peraza, respaldó tácitamente a Calderón al sostener que el voto de todos los consejeros tenía el mismo peso.

RUFFO, EL ASPIRANTE A LA PRESIDENCIA

En febrero de 2017, Ruffo hizo público su interés por competir por la candidatura presidencial del PAN. En entrevista con SinEmbargo, aseguró que la aspiración de gobernar el país era un sentimiento compartido por muchos ciudadanos.

“Ese anhelo yo creo que lo llevamos todos los mexicanos”, dijo, al recordar que su llegada a la política ocurrió después de concluir que “había alguien más que estaba esquilmando nuestro trabajo, que era el Gobierno y sus maneras de organización política”.

El exgobernador sostuvo que el respaldo que había recibido como Gobernador y posteriormente como Senador, sumado al apoyo que percibía en redes sociales —fenómeno que algunos llamaban “Ruffomanía”—, lo convencieron de dar el paso. “Empezó a pasar otra cosa y hay un dinamismo atrás de mi nombre”, relató. “Si quieren, yo quiero”, resumió sobre su decisión de buscar la Presidencia.

En esa conversación también marcó distancia de las corrientes internas del PAN. Afirmó que “en esta nueva época a lo que menos quiere la gente es a los partidos políticos” y planteó que, si lograba suficiente respaldo ciudadano, incluso podría “rebasar hasta al mismo partido”.

“Esto es un asunto para los mexicanos, no para la onda grupera panista… Yo no soy de la onda grupera, yo estoy por el interés público, por el interés nacional”, sostuvo.

Ruffo también propuso construir “un sistema nuevo” sustentado en la transparencia y la participación ciudadana. Criticó el esquema de los legisladores plurinominales al considerar que privilegiaba los intereses internos de los partidos y afirmó: “Hay que quitarlos, estoy de acuerdo con la gente”. En materia de seguridad, lanzó una de sus acusaciones más severas al Gobierno federal: “El que no haya estrategia ha sido deliberado porque es la colusión del Gobierno con el crimen organizado”.

Sin embargo, su proyecto político no prosperó.

En 2018 tuvo otro descalabro cuando volvió a buscar la presidencia nacional del PAN, pero fue derrotado por Marko Cortés.

LAS CRÍTICAS DENTRO DEL PAN

Durante años, Ernesto Ruffo insistió en la necesidad de recuperar la identidad doctrinaria del partido y cuestionó la transformación de Acción Nacional en una organización dominada por grupos internos y cálculos electorales.

En distintas etapas advirtió que el PAN corría el riesgo de alejarse de los principios que le dieron origen: la honestidad, el bien común y la democracia interna.

Su postura crítica lo llevó a confrontarse con dirigentes y expresidentes panistas. Durante el sexenio de Felipe Calderón mantuvo diferencias públicas sobre el rumbo del partido y el ejercicio del poder. También cuestionó el creciente peso de las corrientes internas que, a su juicio, habían desplazado el debate ideológico.

LAS ACUSACIONES DE CALDERÓN POR LOS ARELLANO

Las diferencias entre Ernesto Ruffo y Felipe Calderón también derivaron en acusaciones públicas relacionadas con el crimen organizado. En 2018, el expresidente escribió en X —entonces Twitter— que “RUFFO dilapidó esa gubernatura, él y especialmente su hermano Claudio entregaron BC a los Arellano”, en referencia al periodo en que el panista gobernó Baja California entre 1989 y 1995.

Ruffo rechazó de inmediato los señalamientos. En entrevista con La Jornada aseguró que las acusaciones retomaban “un refrito periodístico que no tiene ningún sustento” y sostuvo que ese tipo de versiones eran alimentadas por “plumas vendidas”, a partir de las cuales se construían “patrones de desarrollo de telenovelas, como las difundidas por Netflix”.

El exgobernador atribuyó los dichos de Calderón a la disputa interna que ambos mantenían dentro del PAN. “Que Felipe Calderón recurra a ese tipo de información habla de su nivel de desesperación y que está dando patadas de ahogado”, afirmó. Al mismo tiempo, aseguró no tener inconveniente en ser investigado: “A mí que me esculquen”, dijo.

Ruffo también rechazó que su hermano Claudio hubiera entregado Baja California al Cártel de los Arellano Félix. Explicó que éste participó en la construcción de un centro comercial sin saber que los recursos provenían del crimen organizado y que sólo tuvo conocimiento del origen del dinero después del asesinato del propietario. Asimismo, sostuvo que durante su administración el principal problema era la infiltración de la entonces Procuraduría General de la República (PGR), cuyos agentes, aseguró, estaban coludidos con organizaciones criminales.

Ruffo tampoco ocultó sus críticas hacia algunos de los personajes más influyentes del PAN.

En una entrevista concedida a Proceso en 2000 expresó su profunda desconfianza hacia Diego Fernández de Cevallos. “Diego aparece siempre en momentos cruciales… nos lleva a situaciones que no arrojan resultados objetivos y concretos para la causa de México y del cambio democrático”, afirmó.

Incluso sostuvo que el llamado “Jefe Diego” intervino en decisiones fundamentales del partido y remató: “La palabra que define mi persona respecto de él es que no le tengo confianza”.

EL CHOQUE CON LOS CALDERONISTAS

Ernesto Ruffo Apple ha mantenido a lo largo de los años diferencias públicas no solo con Felipe Calderón sino también con su grupo político al que pertenecen personajes como Ernesto Cordero o Javier Lozano, con quienes coincidió en el Senado de la República.

La tesis de Ruffo es que Calderón quería controlar al PAN a su salida de la Presidencia, en 2012, y como no pudo, enfureció. Entonces los calderonistas, encabezados por el entonces Senador Ernesto Cordero, se aliaron con Peña Nieto. Cordero y los demás senadores calderonistas renegaban del PAN. Ruffo los llamó “traidores” y los acusó de contaron con el respaldo del entonces coordinador priísta en el Senado, Emilio Gamboa.

En 2012, el entonces presidente del PAN, Gustavo Madero, destituyó a Cordero como coordinador de la bancada panista porque, con apoyo del PRI, se hizo de la presidencia del Senado. Madero entró en conflicto con Calderón tiempo atrás, pero colocó a sus incondicionales en la lista plurinominal panista del Senado. Ruffo y Madero reclamaban la forma en que Roberto Gil Zuarth y Salvador Vega Casillas se habían hecho del poder en el Senado.

En 2017, se evidenció la fractura interna que sufrió el PAN tras la designación de Ernesto Cordero como presidente de la Mesa Directiva del Senado, una elección ocurrió de forma imprevista y en contra del acuerdo mayoritario de la propia bancada blanquiazul, la cual había contemplado para ese cargo a las senadoras Adriana Dávila y Laura Rojas.

El nombramiento fue calificado entre los panistas como una imposición que contó con la colaboración directa del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el gobierno del entonces Presidente Enrique Peña Nieto. Por ello, varios vlegisladores vinculados al expresidente Felipe Calderón, como Ernesto Cordero, Javier Lozano, Salvador Vega, Roberto Gil Zuarth y José Luis Lavalle, fueron tachados abiertamente de “traidores” y “corruptos” por sus propios compañeros de partido.

Los detractores acusaron al bloque calderonista de actuar como una facción que operaba de espaldas al partido para beneficiar los intereses del Gobierno encabezado por Peña Nieto a cambio de privilegios económicos y presupuestales en la cámara alta, cuyo objetivo para la dirigencia panista era allanar el camino para que Raúl Cervantes Andrade, entonces Procurador de la República, asumiera como titular de Fiscalía General de la República por un periodo de nueve años y con ello blindar al gobierno saliente de Peña Nieto. 

Ruffo le dijo a La Jornada que Gil Zuarth, como presidente de la Comisión de Justicia, avaló el polémico transitorio al artículo 102 “que dio pie al Fiscal carnal”. Y en agosto de 2017, Cordero, otra vez arropado por Gamboa, “presidió de nuevo el Senado y fue pieza clave en la ‘campaña de desprestigio’ contra el candidato del Frente por México, Ricardo Anaya”.

“A juicio de Ruffo, la candidatura independiente de Margarita Zavala ‘lo que muestra es el contubernio con el PRI, ya que Calderón decidió impulsar a su esposa, como parte de la estrategia seguida desde Los Pinos para desplazar a Anaya’, escribió Andrea Becerril. “Reveló incluso que la noche en que decidieron formar la coalición con el PRD y Movimiento Ciudadano, Anaya recibió una llamada telefónica en la que se le notificó que se desataría la persecución fiscal contra él y su familia. El exgobernador de Baja California insistió: detrás de todo está ‘la opaca lucha de los Calderones para tomar el control del PAN’”.

LAS DENUNCIAS POR “LOS MOCHES”

Años después volvió a sacudir al panismo al denunciar públicamente el esquema de los llamados “moches”, mediante el cual legisladores federales presuntamente condicionaban la asignación de recursos públicos a cambio de comisiones ilegales.

En 2018 aseguró que los entonces dirigentes Gustavo Madero, Ricardo Anaya y Marko Cortés conocían el funcionamiento de ese mecanismo.

Como integrante de la Comisión Anticorrupción del PAN, Ruffo investigó las denuncias presentadas por presidentes municipales que afirmaban haber tenido que pagar comisiones a diputados federales para obtener recursos destinados a obra pública. A él le correspondió el caso de Yucatán, donde el entonces dirigente estatal, Raúl Paz, fue identificado como uno de los presuntos operadores de los “moches”. Sin embargo, pese a que presentó los resultados de su investigación ante la Comisión Anticorrupción, presidida por Luis Felipe Bravo Mena, y ante la Comisión Permanente, Raúl Paz fue postulado como candidato al Senado y posteriormente asumió el cargo.

“Le entregué un documento a la Comisión Anticorrupción y las conclusiones de esa investigación las comenté en la Comisión Permanente, precisamente cuando se estaba integrando la lista de los candidatos plurinominales”, reveló Ruffo al periodista Álvaro Delgado en 2018.

Un año antes, en 2017, Ernesto Ruffo Appel aseguró también a Delgado, en una entrevista con Proceso, que la salida de Margarita Zavala del PAN y su decisión de buscar la Presidencia por la vía independiente respondían a un acuerdo político entre Felipe Calderón y el entonces Presidente Enrique Peña Nieto.

Según el exmandatario de Baja California, la ex primera dama representaba el “plan B” del PRI para la elección presidencial de 2018.

“El proyecto presidencial de Margarita Zavala es parte de un pacto de su esposo, Felipe Calderón, con Enrique Peña Nieto”, afirmó.

LA CONFRONTACIÓN CON CALDERÓN

Ruffo sostuvo que la alianza entre Calderón y el PRI venía de años atrás y dio forma a lo que llamó el “PRIAN”. A su juicio, ese grupo favoreció tanto la llegada de Calderón a la Presidencia en 2006 como el triunfo de Enrique Peña Nieto en 2012. “Felipe Calderón y el PRI… han estado aliados desde hace mucho tiempo”, declaró, al tiempo que calificó como “traidores” a los panistas que, según él, abandonaron los principios fundacionales del partido.

El entonces senador también afirmó que había advertido desde 2015 sobre la posibilidad de que Zavala se convirtiera en la opción alterna del priismo. Aunque dijo mantenerle “respeto y estimación”, aseguró que estaba rodeada por un grupo de operadores políticos vinculados al calderonismo. “Es la representante del PRIAN… anda entre coyotes y lobos”, expresó, al insistir en que su candidatura independiente beneficiaría indirectamente al PRI en los comicios de 2018.

En esa misma entrevista, Ruffo consideró que la renuncia de Zavala al PAN significaba, en realidad, una derrota política para Felipe Calderón. Sostuvo que el expresidente había perdido el control del partido frente al liderazgo de Ricardo Anaya y que la candidatura independiente de su esposa evidenciaba el fracaso de su estrategia para recuperar la influencia dentro del panismo. Para Ruffo, el conflicto reflejaba la ruptura entre dos proyectos antagónicos al interior de Acción Nacional.

Ruffo defendió la necesidad de rescatar los principios históricos del PAN e impedir que los intereses personales dominaran la vida interna del partido. En su diagnóstico, la confrontación con el grupo de Calderón era consecuencia de una disputa por el rumbo del panismo y de la pérdida de sus valores democráticos. Por ello insistió en que Acción Nacional debía recuperar su identidad y deslindarse de las alianzas que, a su juicio, habían dado origen al llamado “PRIAN”.

Sin embargo, la trayectoria del político bajacaliforniano enfrenta hoy uno de sus momentos más difíciles. Autoridades federales investigan presuntos vínculos entre la empresa Ingemar, fundada por Ruffo Appel, y una red dedicada al contrabando de combustibles. El caso derivó en un histórico decomiso de hidrocarburos y colocó bajo escrutinio a quien durante décadas fue considerado un referente moral del panismo.

La investigación representa un fuerte golpe para la imagen de quien simbolizó la primera gran victoria electoral del PAN y que durante años denunció la corrupción, los excesos y la pérdida de principios dentro de su propio partido.

Los señalamientos se producen justo cuando Somos México, el nuevo partido del que forma parte, obtuvo el registro para contender en el próximo proceso electoral. Ruffo se desempeña como integrante del Consejo Consultivo Ciudadano de esta fuerza política, que busca presentarse como una alternativa frente al oficialismo.

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