25 June, 2026
El PRI podría desplazar al PAN
Columnas 1

El PRI podría desplazar al PAN

Jun 24, 2026

Mario Campa

Mientras el Mundial y la Selección de Aguirre acaparan atención, la política mexicana sigue activa y echa humaredas ocasionales. Sin aspavientos, un estudio de la encuestadora De las Heras-Demotecnia confirmó una tendencia clave rumbo a la elección intermedia del 2027. A pesar de la radicalización discursiva cultivada a diario, el PAN está estancado en intención de voto. Contra pronóstico, el PRI podría reclamar el liderazgo de la oposición en un descuido.

En su última encuesta nacional (del 6 al 8 de junio), De las Heras-Demotecnia captura la fragilidad del PAN como presunto líder opositor. A la pregunta “si este domingo hubiera elecciones para Diputado federal, ¿usted por cuál partido votaría?”, PRI y PAN empataron en nueve por ciento en las preferencias brutas, apenas por encima de MC (siete por ciento). Por otra parte, a la pregunta “usted con qué partido se identifica”, un 11 por ciento de los encuestados declaró simpatía por el PRI y sólo un nueve por ciento por el PAN, ambos alejados del cuatro por ciento de MC y el Verde. Si bien De las Heras-Demotecnia no publicó una serie de tiempo para evaluar tendencias, una conclusión mínima es que el liderazgo de la oposición continúa en disputa. Para validar la hipótesis, otras dos encuestas sugieren que el PAN sangra adeptos.

En semanas pasadas, Buendía registró una caída de tres puntos del PAN en la preferencia electoral de diputados federales entre sus levantamientos de mayo (11 puntos de intención) y de febrero (14 puntos). En ese lapso, Morena y el PRI crecieron cinco y dos puntos, respectivamente. En el balance de opinión neta —buena contra mala— por partido, el PAN ganó un punto, aunque Morena (+7), MC (+3), PVEM (+3) y PRI (+3) crecieron más.  De particular relevancia, el PAN perdió 18 puntos entre los estudiantes, más sensibles al ambiente coyuntural.

Enkoll, en cambio, mostró evidencia mixta. El rechazo bruto del PAN disminuyó dos puntos porcentuales entre los levantamientos de mayo y marzo, mientras que el del PRI bajó un punto. No obstante, en coincidencia con Buendía, la preferencia bruta del PAN para diputados federales descendió de 14 a 12 puntos para ser alcanzado en el segundo sitio por MC, con ligeras ganancias del PRI. Clave en la disputa por el liderato de la oposición, la identificación partidista con el PAN se hundió cuatro puntos en sólo dos meses (de 13 a nueve puntos) hasta caer a un empate virtual entre tres con MC y PRI, este último con un notable repunte de tres puntos que sirvió para alcanzar un máximo en identificación partidista desde enero 2025.

Es cierto que dos de estas tres encuestadoras no fueron las más acertadas en la elección presidencial, aunque tampoco fueron catastróficas ni jugaron en favor de Morena. En sus últimos estudios publicados, Buendía (26 de mayo) y Enkoll (23 de mayo) dieron a Xóchitl Gálvez 34 y 33 puntos de votación efectiva, cuando la candidata del PRI y del PAN —aliados, en aquel entonces— obtuvo 28 puntos. Buendía subestimó a Claudia Sheinbaum por siete puntos (54 contra 61) y Enkoll por cinco puntos (56 contra 61). En cambio, De las Heras (19 de mayo) acertó en el estimado del voto efectivo por Gálvez (28 puntos), si bien sobreestimó a Sheinbaum en casi tres puntos. En síntesis, sólo la encuestadora Mendoza-Blanco fue más precisa en la estimación de voto presidencial que De las Heras, y Buendía y Enkoll no estuvieron alejadas de la media.

Varias pistas sugieren que el discurso del PAN no suma adeptos con su estrategia retórica. La encuesta de Enkoll muestra que la Senadora Lilly Téllez (-25 puntos de opinión neta) y Maru Campos (-17 puntos) cargan la peor imagen al interior del partido, y que un aliado como Ricardo Salinas Pliego (-11 puntos) no está lejos. Las invitaciones a provocadoras como Isabel Díaz Ayuso y Cayetana Álvarez de Toledo refuerzan percepciones de extremismo. Por otro lado, que la inseguridad pública como temática venga en declive como principal problema del país identificado en las encuestas resta sustancia al cargado discurso panista. Por el capital político invertido, si la economía o el rechazo a Trump ganan atención relativa como ejes temáticos, otros opositores encontrarían tierra más fértil para echar raíz.

Desde la óptica del PRI, las dos cartas estratégicas frente al PAN son la moderación y la credencial nacionalista. Los lazos del PAN con la ultraderecha encabezada por Trump a nivel matriz y por Salinas Pliego a nivel sucursal, incomodan al elector que rechaza a Morena, pero que tiene una predisposición al centro liberal, al progresismo o al discurso soberanista. A diferencia de MC y del PAN, el PRI tiene más adeptos en áreas rurales y en zonas urbanas de ingresos medios y bajos. Si el PAN ata su imagen al elitismo y la interferencia extranjera, el PRI podría disociarse con un discurso social alejado del neoliberalismo que abrazó por décadas. No obstante, recuperar credibilidad con diferenciadores claros tomaría tiempo.

El PRI tiene al PAN al alcance, aunque enfrenta severos obstáculos. El primero es el bagaje histórico, patente en el rechazo que despierta en la mitad de la población. El segundo es el descrédito del líder, “Alito” Moreno, estos días más atento al Mundial que al PAN. El tercero es que, si Trump juega a favor de la oposición como en Brasil o Colombia, Washington pondría antes sus fichas en el PAN. El cuarto es el poco presupuesto en manos de gobernadores priistas: Coahuila y Durango palidecen frente a Jalisco y Nuevo León, controlados por MC, o los cinco estados gobernados por el PAN. Por último, a diferencia de sus rivales, el PRI carece de cuadros carismáticos para unificar simpatías.

Si juega bien sus cartas, supuesto heroico bajo la actual dirigencia, el PRI podría desplazar al PAN como líder opositor. Incierto sería si ese sorpaso enviaría a los ultras al tercer o cuarto sitio, en función de MC. Claro está, una cosa es crecer a costa del PAN y otra bien distinta superar a Morena. Pero si el PRI no pasa a la ofensiva en sus propios términos contra los ultras, no logrará ni lo uno ni lo otro. Quedar como can entre dos tortas jugaría a favor de otros.

(SinEmbargo)

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