21 July, 2026
“La penitente”
Arte y Cultura Columnas 1

“La penitente”

Jul 20, 2026

Por: Mario Vázquez

Julia, joven muy bella, de cabellos dorados, que hacía resaltar más el azul de sus bellos ojos, que había heredado de su madre.
Había llegado a la Yesca, procedente de París, lugar donde había sido enviada por sus padres para estudiar música.
A pesar de su juventud, la hermosa joven, se había convertido en una gran concertista de piano, era de las más cotizadas de Europa de esa época.

Su viaje había sido largo y cansado, sobre todo muy peligroso.

Había desembarcado en el puerto de Veracruz, procedente de París, para posteriormente trasladarse a la ciudad de México, y de ahí emprender un largo viaje a la Yesca, una hermosa hacienda cerca de la Villa del Pitic.

A su llegada, su padre don Bartolo, un rico hacendado, ofreció una fiesta de bienvenida en honor de su bella hija. Esa misma mañana, don Bartolo, pidió a Juan su caporal, sacrificar una res para la cena de esa noche, así como sacar de la bodega las cajas de whisky para ofrecer a sus invitados.

Todo estaba listo para la fiesta, los meseros, los músicos, solo se esperaban la orden de don Bartolo para iniciar con un vals de Bienvenida a la llegada de la bella concertista.

Esa noche, don Bartolo, fue el encargado de ofrecer unas palabras de bienvenida a su hija y brindar por su llegada.
El viejo hacendado, antes de iniciar con la música, guardaba una gran sorpresa; se trataba de un piano que había comprado en Estados Unidos para regalar a julia.

La admiración de julia por su regalo fue grande, don Bartolo muy orgulloso pidió a su hija que le tocará una polka llamada “el barrilito”, canción con la que conquistó a Agustina su esposa que había muerto hace un año de una enfermedad incurable.

Julia bailó toda la noche con Juan, el caporal de la hacienda, siendo la envidia de otros jovenes que pretendían a Julia, no era para menos, el talento y la belleza de la joven era incomparable.

Juan era un joven apuesto, hijo de una mujer seri y de un vecino ranchero muy amigo de la familia.

Juan y julia, desde niños montaban a caballo y se iban a bañar al represo, eso los hacía muy felices.

Esa misma noche, en plena fiesta, la joven se desmayó, don Bartolo horrorizado por el hecho, suspendió la fiesta, tomó a su hija entre sus brazos y con la ayuda de Juan, la llevó a su recámara mientras llegaba el médico. El diagóstico del Galeno fue cansancio, cosa que alegró a don Bartolo, no era para menos, el viaje había sido muy largo.

Todos los días por las tardes, julia solía tocar en su piano bellas melodías, entre ellas “Agustina”, canción que había compuesto en honor a su madre.

Así pasaron los días, meses, y años, el amor entre julia y Juan crecía. Había planes de casarse a futuro, e irse a vivir a la Villa del Pitic, para ofrecer conciertos de piano, y crear una escuela de música para niños.

La salud de don Bartolo, había mermado por su edad, estaba en el ocaso de su vida, había pedido a Juan, que se hiciera cargo de la hacienda y de su hija en cuanto el muriera.

Un día, el menos esperado, llegó a su casa el capitán de la zona militar, para pedirle a don Bartolo, que abandonara ese lugar lo más pronto posible, ya que tenía informes, que un grupo de apaches, atacaría su hacienda, para robar el ganado.

Don Bartolo, hizo caso omiso de la advertencia militar.

Un día por la noche, una gavilla de apaches, atacó la hacienda quemando el granero, la casa del caporal, y la casa principal, la cual fue defendida valientemente por Juan, quien fue alcanzado por una flecha en su corazón, muriendo instantáneamente.

Don Bartolo y su hija Julia murieron trágicamente, atrapados entre las llamas, en la casa principal de la hacienda que quedó hecha cenizas.

Según los lugareños, por las noches, en los caminos cercanos a la Yesca, al pasar en sus carretas, se sube en el asiento de atrás, una bella mujer vestida de blanco. Otros aseguran, escuchar el teclado de un piano.

Por ese motivo, los de la Yesca, evitan salir por la noche, por temor a encontrarse con la penitente!!!

Dicen que es Julia, la penitente, vaga sin descanso buscando lo que perdió, esperando a quien nunca volverá, y trayendo consigo un frío que cala hasta los huesos de quien tiene la desgracia de verla.

Fin.

Hasta pronto!!!

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