26 September, 2026
Cuando Salinas regaló Guanajuato al PAN…
Columnas 1

Cuando Salinas regaló Guanajuato al PAN…

Sep 25, 2026

Álvaro Delgado Gómez

Hace exactamente 35 años que Carlos Salinas de Gortari le regaló Guanajuato al PAN y desde entonces este partido ha gobernado el estado —la mitad de los 71 años que el PRI duró en la Presidencia de México—, un obsequio que fue para consolidar un modelo político, económico e ideológico para todo el país que con la forma de PRIAN impuso su hegemonía con fraudes, corrupción y asesinatos hasta 2018.

Desde entonces esta coalición conservadora salinista ha sido un fiasco como alternativa a la Cuarta Transformación y su único rumbo cierto es la irrelevancia o la extinción.

La toma de posesión de Carlos Medina Plascencia como Gobernador interino de Guanajuato, el 26 de septiembre de 1991, se produjo como parte del proyecto del PRIAN que creó Salinas de Gortari, y que comenzó con el pacto con Diego Fernández de Cevallos, Luis H. Álvarez y Carlos Castillo Peraza para convalidar el fraude de 1988, siguió con el reconocimiento del triunfo de Ernesto Ruffo en Baja California, en 1989 —ahora en la cárcel acusado de huachicolero—, y en medio de la coalición en el Congreso para vaciar de su contenido social a la Constitución de 1917, la vieja ambición reaccionaria que inspiró la fundación del PAN y que traicionó las proclamas del PRI.

De manera paralela a la complicidad con el PAN, el salinismo emprendió una brutal represión contra la izquierda, con fraudes electorales, encarcelamientos, desapariciones y asesinatos de cientos de militantes ante el silencio cómplice de la los principales medios de comunicación, la intelectualidad y la opinocracia conservadora, que siguen nostálgicos de esa barbarie.

Ahora que PRI y PAN no son alternativa de nada a sus 97 y 87 años de existencia, hundidos ambos en la corrupción y en la incompetencia, es preciso recordar el caso Guanajuato a quienes rezongan que Morena lo controla todo, como si el voto popular pudiera ser adulterado como se hizo sobre todo en el periodo neoliberal entre Salinas de Gortari y Enrique Peña Nieto, del que son parte Vicente Fox y Felipe Calderón.

Desde que Salinas de Gortari le regaló Guanajuato al PAN, ahí sí este partido lo ha controlado todo: Además de los seis gobernadores electos —los interinos, como Medina Plascencia, no cuentan—, ha dominado con mayoría calificada el Congreso y por tanto han tenido totalmente capturado al Poder Judicial y a las instituciones supuestamente autónomas, como el órgano electoral, la comisión de los derechos humanos y hasta el instituto de transparencia —hasta su extinción—, con incondicionales en todos los cargos de dirección.

Esta captura incluye a los medios de comunicación que, salvo excepciones, están al servicio del partido gobernante, cuyo núcleo de poder ha sido desde Medina Plascencia una organización secreta de ultraderecha, El Yunque, que desde la clandestinidad decide en el PAN y en los gobiernos estatal y municipales los cargos más prominentes y las principales candidaturas, con una lógica ideológica que ya degradó a chambismo.

Si los comentócratas de derecha que no salen de Polanco, Coyoacán, Condesa y Roma quieren conocer la hegemonía de un partido durante 35 años, sobre todo en las más recientes dos décadas en que se convirtió en el estado más violento de la República Mexicana, deben visitar Guanajuato, pero no sólo el Cervantino y sus fiestas, sino aventurarse por lo menos a León, y sobre todo allegarse de los indicadores en materia social.

Lo hemos informado en SinEmbargo Mx: Durante los 35 años de gobiernos del PAN en esta entidad del Bajío se privilegió un modelo de desarrollo excluyente: Se convirtió en la quinta economía del país, pero ocho de los municipios ubicados en el corredor industrial concentran casi el 60 por ciento de los pobres del estado y León, la principal ciudad industrial, comercial y de servicios, es el municipio con más personas pobres de la entidad —la mitad de su población— y el segundo en el país con más pobreza extrema, según cifras oficiales.

De acuerdo a las estadísticas del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) y de la Secretaría de Educación Pública (SEP), el porcentaje de la población de Guanajuato de tres a 21 años que no asiste a la escuela y no cuenta con una educación básica creció de 14.6 por ciento a 20 por ciento; ocupa el segundo lugar de la población de 22 años o más que no tiene educación media superior completa, con el 47.7 por ciento.

Un informe de la Secretaría de Gobernación establece que el estado registra alta incidencia de viviendas precarias y sin servicios básicos, y aumentó la población que no tiene acceso a servicios de salud. También que 50 por ciento de los habitantes no tiene seguridad social; 18 por ciento carece de buena alimentación; seis por ciento no cuenta con calidad en espacios en la vivienda, y 41 por ciento tiene ingresos inferiores a la línea de pobreza.

Además, en la zona urbana, 60 por ciento de la población no tiene acceso al servicio de transporte colectivo; ocho por ciento carecen de alumbrado público; 10 por ciento habita en colonias sin pavimentación, y 13 por ciento sin banquetas. En el ámbito rural, 26 por ciento de las personas no cuenta con transporte público foráneo y 23 por ciento no cuenta con señal de telefonía celular.

En la educación, controlada por secretarios que militan en El Yunque, un dato revela cómo se ha privilegiado a la privada: En León, con cerca de dos millones de habitantes, existe una sola preparatoria pública, pero proliferan escuelas y universidades de paga, en la lógica mercantil de que la educación es un privilegio y por tanto los pobres están excluidos.

Quizá por eso ya ni el PAN pone a Guanajuato como modelo y lejos quedó la arenga de Germán Martínez Cázares como presidente de este partido, en 2008 —“hay que guanajuatizar México”—, aun y cuando de este estado emergió el primer Presidente de Mexico no priista, Vicente Fox Quesada, quien resultó un fiasco y ahora es matraqueo del PRI.

A 35 años del obsequio de Salinas de Gortari al PAN, Guanajuato se degrada en medio de la violencia criminal, la pobreza, el fanatismo de extrema derecha, las adicciones y las purgas internas por el poder. Pese a ello, muy probablemente seguirá gobernando después del 2030, porque, como en el país, no se vislumbra una alternativa, ni siquiera Morena ha sido capaz de generarla hasta ahora.

(SinEmbargo)

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