18 May, 2026
En casa le reclaman el desastre económico; Trump vuelve de China con las manos vacías
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En casa le reclaman el desastre económico; Trump vuelve de China con las manos vacías

May 18, 2026

Ciudad de México, 17 de mayo (SinEmbargo).– Franklin Foer, redactor de la afamada revista The Atlantic, dice este domingo: “Dediquen un momento, por favor, a la superpotencia en decadencia (Estados Unidos). Se autoproclama líder del mundo libre, pero el mundo libre ya no le cree. Cuando tiende la mano, nadie se apresura a aceptarla. Cuando amenaza, nadie tiembla”.

Aunque hay algo de exagerado en eso, Foer tiene un punto: Donald Trump no es lo que fueron otros presidentes de Estados Unidos (EU). Adentro pierde apoyo popular a diario, según todas las encuestas. Afuera, pierde el respeto hasta de sus vecinos y amigos, México y Canadá, por el cúmulo de agresiones.

“Tras la llegada del Presidente Trump a Pekín esta semana, Xi Jinping lo agasajó con una pompa digna de una cumbre de grandes potencias. Sin embargo, el líder chino permitió que las críticas a su invitado se viralizaran en Internet, en lugar de reprimirlas, como algunos observadores esperaban durante una visita de Estado. Xi respondió a los efusivos elogios de Trump con una severa reprimenda por su injerencia en Taiwán. Al final, Xi no ofreció nada de gran relevancia: ni soluciones para la guerra en Irán, ni acuerdos comerciales trascendentales, ni promesas de acceso a minerales de tierras raras. Xi aprovechó la visita para congraciarse con el Presidente saliente, esperando a que su mandato terminara”, explica el texto en The Atlantic.

Durante la primera administración Trump, agrega, “los líderes extranjeros adulaban y complacían al Presidente por deferencia al poder estadounidense. Lo temían; confiaban en él. Durante la segunda administración, y especialmente desde el comienzo de la guerra con Irán, su perspectiva ha cambiado discretamente, no porque la estrategia de obsequiosidad haya fracasado, sino porque ya no les compensa. Al igual que muchos de sus homólogos en todo el mundo, Xi ha empezado a asumir que no sólo el mandato de Trump está limitado, sino también el de su nación”.

Tony Romm y Ben Casselman, de The New York Times, tocan hoy el tema. Dicen que tras ser llevado al poder por votantes frustrados con la trayectoria económica del país, Trump prometió en su toma de posesión bajar los precios.

“Pero eso fue en enero de 2025, más de un año antes de que la Casa Blanca siguiera adelante con una agenda que ha disparado la inflación, poniendo a prueba una vez más la paciencia —y las finanzas— de un electorado estadounidense preocupado por los costes. Para Trump, las tensiones políticas y económicas del país quedan al descubierto en una serie de informes desalentadores publicados en las últimas dos semanas”, dicen los dos periodistas.

El mes pasado, los precios al consumidor aumentaron a su ritmo más rápido en aproximadamente tres años, superando el aumento de los salarios de los trabajadores, mientras que las empresas vieron incrementarse sus costos a un ritmo no visto desde 2022, dicen. Y además “los estadounidenses están acumulando más deudas. Las familias ahorran menos. Y un indicador clave de la confianza del consumidor cayó a su nivel más bajo de la historia este mes. Esta inquietud se ha reflejado en las encuestas políticas recientes, que muestran una amplia desaprobación pública de la gestión económica de Trump”.

El meollo del asunto es la guerra con Irán, agregan los autores del texto en The New York Times, que elevó el precio promedio del galón de gasolina a unos 4.52 dólares a nivel nacional, según la AAA. Esto representa un aumento de más del 40 por ciento con respecto al año anterior, un repunte que ha afectado a la economía global, desde el costo del transporte diario de los trabajadores hasta los precios de los productos en los supermercados. Sin embargo, el Presidente ha desestimado en gran medida esas señales recientes, llegando a decir a los periodistas la semana pasada: “No pienso en la situación financiera de los estadounidenses”.

Estados Unidos alcanzó recientemente un nuevo e inquietante hito: la deuda superó el 100 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

La revista Mother Jones dice esta semana que es temporada de siembra y el 70 por ciento de los agricultores estadounidenses no pueden costear suficiente fertilizante para plantar todos sus cultivos a causa de la guerra. Aproximadamente un tercio del fertilizante nitrogenado del planeta, el más utilizado en la agricultura mundial, debe pasar por el Estrecho de Ormuz.

“Gracias a la guerra de Donald Trump y Benjamin Netanyahu contra Irán, este estrecho permanece prácticamente cerrado a la mayoría de los barcos. Se ha descrito como una ‘crisis alimentaria de desarrollo lento’: cuando los agricultores no pueden comprar fertilizantes, siembran menos, y meses después, esto se traduce en alimentos más escasos y caros. Las Naciones Unidas estiman que 45 millones de personas en todo el mundo podrían pasar hambre debido al cierre del Estrecho de Ormuz. Si bien la situación no es tan grave en Estados Unidos, los agricultores estadounidenses también están sufriendo las consecuencias: los precios de los fertilizantes fluctúan constantemente, los productores de soja siguen enfrentando aranceles a la exportación y el precio del diésel también ha aumentado”, sostiene la periodista Sophie Hurwitz.

En una audiencia del Comité de Agricultura, Nutrición y Silvicultura celebrada el martes, el Senador republicano de Arkansas, John Boozman, proclamó que “la seguridad alimentaria es seguridad nacional”. Sin embargo, la audiencia ofreció pocas soluciones gubernamentales a la escasez de fertilizantes.

En el primer trimestre de 2026, 86 explotaciones agrícolas estadounidenses ya se declararon en bancarrota. “Y mientras los agricultores sufren las consecuencias del bloqueo del Estrecho de Ormuz, los ingresos de los productores de fertilizantes siguen aumentando”, escribe Hurwitz.

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