PRI: ¿Y dónde está la unidad?
Por Mario Vázquez.
Hermosillo, Sonora.
No sé si estoy ciego y sordo, ya que no logro ver ni escuchar una estrategia clara y definida por parte de los priístas para sumar y convencer a nuevos grupos electorales; una acción que guíe sus pasos hacia objetivos comunes. Pareciera que todos actúan al libre albedrío, cada quien por su lado, sin una directriz clara, única, de que rumbo y sentido deben tomar sus movimientos. ¿Así se construye la victoria? ¿Así se gana el apoyo de la gente?
Lo que percibo es que grupos internos están muy distantes entre sí, con visiones y propuestas que no se complementan, sino que más bien se contraponen. En lugar de caminar cohesionados, unidos bajo una misma visión y un mismo proyecto, parecen avanzar cada quien en su propio sentido, perdiendo fuerza y credibilidad en el intento. Si lo que buscan los Defensores de México es dar la batalla y derrotar a Morena, este no es el camino; la división interna no construye triunfos, sino que abre puertas a los rivales para aprovechar cualquier fisura.
Lo anterior lo digo y lo sostengo con plena convicción, basándome en mi experiencia y analizando la política doméstica, sobre todo la que se mueve en nuestro estado y en nuestro país.
He visto cómo se han tomado decisiones, cómo se han diseñado estrategias y con claridad puedo afirmar que en el caso del PRI hoy en día falta más intensidad, más valentía y, sobre todo, mayor calidad en sus propuestas y en sus formas de actuar.
En política no hay nada escrito, ni definido, cualquier movimiento al interior de los partidos políticos o cualquier movimiento social que surja fuera de ellos, puede cambiar el rumbo de los acontecimientos y ocasionar resultados adversos en una elección constitucional.
Todavía está vivo en la memoria de todos, la candidatura de Alfonso Elías Serrano por el PRI al gobierno de Sonora. En aquel entonces se aseguraba, con mucha confianza y hasta con cierta seguridad, que el triunfo sería holgado, que la victoria estaría garantizada y que no habría ningún obstáculo que lo impidiera. Sin embargo, el resultado fue distinto, quien ganó fue su oponente del PAN, Guillermo Padrés Elías, y la razón no fue otra que la tragedia de la guardería ABC donde perdieron trágicamente la vida niños por un incendio.
Esa lección no debe quedar en el olvido, porque hoy más que nunca es necesario aprender de lo que pasó para no volver a caer en los mismos errores.
Los Defensores de México, como se les ha nombrado, lo primero que tienen que demostrar es que pueden trabajar en equipo, que hay cohesión entre ellos, que a pesar de sus diferencias pueden ponerse de acuerdo y caminar hacia un mismo objetivo. Esa unidad es lo que fortalecerá la marca PRI ante un electorado que hoy es más analítico, más informado y que al momento de sufragar su voto lo evalúa con detenimiento quiénes son, qué proponen y que capacidad tienen para cumplir lo que prometen. Sin unidad, sin coherencia y sin propuestas claras, cualquier esfuerzo se verá reducido y difícilmente logrará convencer a quienes hoy dudan o buscan nuevas opciones.
Y frente al futuro, surgen preguntas que no pueden quedar sin respuesta:
¿Está preparado el PRI para ganar una elección primaria en caso de una propuesta de sus posibles aliados del PAN, Movimiento Ciudadano, el PRD, PS, de donde saldrían los candidatos del bloque opositor para enfrentar en el 2027 a morena y a sus aliados?.
¿Tiene la estructura, las propuestas y la fuerza necesaria para imponerse en escenarios donde la competencia será más fuerte que nunca? o ¿simplemente se conforman con ser la cola del león, aceptando un lugar secundario sin luchar por lo que le corresponde y sin asumir la responsabilidad de ser la alternativa real que México necesita?
No basta con estar presentes, es necesario ser protagonistas, es necesario marcar la diferencia y demostrar que el PRI sigue siendo la opción válida para el progreso de Sonora y de México. El momento de la duda ya pasó, ahora es tiempo de actuar, de unir fuerzas y de construir el camino hacia la victoria, porque solo así se podrá recuperar la confianza y demostrar que sí se está preparado para ganar.
Fin.
¡Hasta pronto!