Elena Poniatowska comparte 73 años de aprendizajes entre el periodismo y la literatura
Con la sencillez y cercanía que han caracterizado su trayectoria, la escritora Elena Poniatowska volvió a encontrarse con sus lectores y admiradores en la Sala Julio Bracho del Centro Cultural Universitario, donde ofreció una conferencia en la que repasó los aprendizajes acumulados durante más de siete décadas dedicadas al periodismo y la literatura.
Ante un público atento, integrado por estudiantes, académicos, periodistas y lectores de distintas generaciones, la autora recordó algunos de los momentos que marcaron su carrera, al tiempo que reflexionó sobre el valor de escuchar a los demás, una práctica que definió como la esencia de su trabajo periodístico.
Con 73 años de experiencia en la prensa y la escritura, Poniatowska evocó las entrevistas, reportajes y encuentros que dieron forma a una de las trayectorias más influyentes de las letras mexicanas. Entre anécdotas y sonrisas, compartió cómo aprendió que detrás de cada historia existe una persona que merece ser escuchada y comprendida.
La escritora destacó que el periodismo le permitió acercarse a sectores de la población que con frecuencia permanecen invisibles para la historia oficial. Recordó que muchas de sus obras nacieron precisamente de esas voces anónimas que encontró en calles, plazas, movimientos sociales y comunidades populares.
El ambiente en la Sala Julio Bracho estuvo marcado por la admiración y el afecto hacia la autora. En varios momentos, las palabras de Poniatowska provocaron aplausos espontáneos y expresiones de reconocimiento por parte de los asistentes, quienes escucharon con atención los recuerdos de una vida dedicada a narrar la realidad mexicana.
La ganadora del Premio Cervantes también habló sobre la importancia de la curiosidad, la perseverancia y la sensibilidad para ejercer el oficio de escribir, especialmente en tiempos donde la información circula de manera acelerada.
Más que una conferencia, el encuentro se convirtió en una conversación íntima entre la escritora y su público. A sus más de nueve décadas de vida, Elena Poniatowska demostró que conserva intacta la pasión por contar historias y la convicción de que la palabra sigue siendo una herramienta fundamental para comprender la sociedad.
Al finalizar el evento, los asistentes despidieron a la autora con una prolongada ovación, reconociendo no sólo su aportación a la literatura y al periodismo mexicano, sino también su compromiso permanente con las causas sociales y con las voces que históricamente han buscado ser escuchadas.