Hermosillo, el problema del agua
De tiempos y formas
Por Mario Vázquez.
No creo que ningún gobierno municipal quiera que a sus gobernados les vaya mal; al contrario, estoy convencido de que a todos los presidentes municipales, sin importar su partido, ni siquiera se les pasa por la mente en sus sueños desear el daño de su gente.
El gobierno municipal de Hermosillo ha sido sumamente cauteloso y responsable en el manejo de los recursos, es un gobierno que hace más con menos, que cuida cada peso como si fuera propio, y por eso mismo ha sido reconocido a nivel nacional como uno de los mejor evaluados del país. Eso no es suerte, es trabajo, y es algo que debemos llevar con orgullo todos los hermosillenses.
Pero no podemos esconder la realidad que carga Hermosillo desde hace décadas; un sistema de red de agua vieja y gastada, con un drenaje que ya dio todo lo que podía dar.
A quien llegue después a la presidencia municipal de Hermosillo, le tocará entrarle al toro por los cuernos, con obras monumentales que el actual alcalde ya no tiene tiempo de ejecutar, pero que sí ha sabido sostener con mano firme una estructura caduca y obsoleta que a cualquiera otra administración se le vendría abajo. Esa habilidad, ese oficio de sacar adelante lo que parece perdido, es lo que muchos se niegan a reconocer.
Lo ocurrido el fin de semana, cuando una buena parte de la ciudad se quedó sin agua tras la fuerte tormenta, nos mostró con crudeza que faltó preparación, faltó un plan de contingencia listo para estos casos fortuitos. Y aquí es donde hay que decirlo claro; el alcalde no puede cargar con las fallas de quienes lo rodean. Su equipo debe arroparlo, aliviarle la carga y resolver los problemas, no generar más.
Por eso el presidente municipal estaría en todo su derecho de remover al actual director de Agua de Hermosillo, Renato Ulloa, y llamar a quienes sepan dar soluciones reales, no excusas ni explicaciones que no llenan los tinacos de agua de las casas.
Los cambios, cuando se hacen por el bien común, casi siempre traen aire nuevo. No se trata de culpar a nadie, sino de poner a la gente indicada en el lugar que corresponde, para que el trabajo bien hecho que ha caracterizado a esta administración no se vea empañado por errores que se pudieron evitar.
El alcalde ha demostrado que sabe gobernar, que sabe cuidar y avanzar. Ahora le toca rodearse de quienes estén a la altura de su compromiso, porque la ciudad se merece que la buena gestión no se pierda en detalles que se pueden corregir.
Hasta pronto!!!