El Mundial que México no puede ver: en 1986 bastaba un día de trabajo, hoy se necesitan 20
Por: El Expediente | 14 de junio de 2026
México es sede. El Azteca volvió a rugir. La Selección ganó su primer partido. Todo suena a fiesta popular. Pero hay un dato que nadie en la FIFA quiere que calcules: para ver ese partido desde las gradas, un trabajador mexicano necesita ahorrar más de 20 días de salario mínimo.
Bienvenido al Mundial de las élites.
Los números que duelen
En 1986, cuando México también fue sede, los boletos se vendían en paquetes que incluían hasta 13 partidos. El más económico costaba 625 pesos de aquella época —importante aclarar que en 1993 el gobierno mexicano eliminó tres ceros al peso, por lo que no son los pesos que conocemos hoy. Con el salario mínimo de entonces, que la CONASAMI fijó en 1,474 pesos diarios, un trabajador podía comprar dos boletos con un solo día de trabajo.
En 2026, la misma CONASAMI establece el salario mínimo general en 315.04 pesos diarios. El boleto más barato para ver a México en el partido inaugural costó entre 6,400 y 31,600 pesos. Es decir, entre 20 y 100 días de salario mínimo para una sola entrada.
Precios que se mueven solos
La FIFA implementó por primera vez en la historia del torneo un sistema de precios dinámicos, el mismo mecanismo que usan las aerolíneas: entre más demanda, más caro el boleto. El resultado fue boletos que llegaron a cotizarse en 5,000 dólares, y paquetes de hospitalidad corporativa que superaron los 11,000 dólares.
Estadios vacíos, Fan Fests llenos
La paradoja quedó expuesta desde la primera jornada: en el partido Corea del Sur vs. República Checa en Guadalajara, las cámaras captaron butacas vacías en zonas VIP. Los boletos más caros, sin dueño. Mientras tanto, los FIFA Fan Fest en Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara reunieron cerca de 400,000 personas para ver los partidos en pantallas gigantes, de forma gratuita.
El pueblo afuera. Las corporaciones adentro.
La defensa de la FIFA
El organismo argumenta que ofrece boletos desde 60 dólares en fase de grupos. Lo que no dice es que 60 dólares equivalen a casi seis días de salario mínimo en México, uno de los países anfitriones y el que puso el estadio, la historia y la pasión.
El futbol que nos arrebataron
El Mundial siempre fue de la gente. De familias que ahorraban meses para ir al estadio. De barrios que se vaciaban los días de partido. Esa tradición, construida durante décadas por aficionados de clase trabajadora, hoy financia un espectáculo al que ellos ya no pueden entrar.
México ganó en la cancha. Pero en las tribunas, perdió algo más importante.